Reseña del libro: Revuelta de Estados rojos –Primera Parte

El relato deshonesto e interesado del DSA sobre las huelgas de maestros estadounidenses

por Nancy Hanover
7 septiembre 2019

Primera parte|Segunda parte

Revuelta de estados rojos, escrito por el estudiante doctoral de la Universidad de Nueva York y miembro de los Socialistas Democráticos de Estados Unidos (DSA, por sus siglas en inglés) Eric Blanc, fue publicado por Verso y Jacobin a fines de abril. Pretende ser una explicación “entre bastidores” de las causas y los resultados de las huelgas de maestros en West Virginia, Oklahoma, y Arizona.

Cubierta del libro Revuelta de estados rojos

El tema es crítico, en vista de que las huelgas de maestros han llegado a ser una creciente característica de una clase obrera cada vez más militante por todo el mundo. Durante el último año, docentes han ido a la huelga en casi todos los países, oponiéndose a las políticas gubernamentales de destripamiento de la educación pública que han durado décadas mientras enriquecen a las “empresas de educación” y a los privatizadores de escuelas. Secciones amplias de la sociedad justamente ven la destrucción en curso de la educación pública como parte de una contrarrevolución social por parte de la élite financiera y el establishment político, que incluye el recorte de servicios de ayuda médica, la proliferación del trabajo a tiempo parcial y mal pagado, y el crecimiento devastador de la desigualdad social.

Maestros han liderado la naciente resistencia de la clase obrera. En los últimos seis meses, docentes han ido a la huelga en Marruecos, Argelia, Zimbabue, Alemania, Portugal, Francia, Brasil, los Países Bajos, Polonia, Chile, México Nueva Zelanda, y Australia. En 2019, las huelgas en los EUA también se expandieron a Los Ángeles, Oakland, West Virginia, Chicago, y Denver, y tuvieron lugar protestas masivas en Virginia, Indianápolis, Louisville, Annapolis, y otros sitios.

Revuelta de estados rojos ignora especialmente todo esto. A pesar del objetivo declarado del autor, Blanc no es capaz de señalar a los orígenes fundamentales de este movimiento, mucho menos explicarlos. Esto es porque el esfuerzo de los maestros no surgió como una rebelión limitada contra gobiernos controlados por los Republicanos (“estados rojos”). En cambio, las huelgas formaban una parte del resurgimiento internacional de la clase obrera contra la austeridad incesante y la transferencia histórica de la riqueza a los ricos, que los gobiernos por todo el mundo han intensificado después del colapso financiero de 2008.

Revuelta de estados rojos no es una obra académica que busque la objetividad, sino un ensayo político. Casi todas las páginas contienen distorsiones, omisiones clave, o mentiras absolutas que surgen directamente del papel del DSA como una facción del Partido Demócrata y la burocracia sindical.

La piedra de toque de este libro es la afirmación de que ha habido una serie de “victorias” sin cesar de maestros desde West Virginia en adelante. Esta afirmación falsa está diseñada para pulir la imagen de los sindicatos cada vez más desacreditados e impulsar las fortunas de los Demócratas, y en particular la del posible candidato presidencial Bernie Sanders en 2020. El autor es miembro del DSA, un exsimpatizante de la ya extinta Organización Socialista Internacional (ISO, por sus siglas en inglés), y el hijo del expresidente del sindicato de maestros, el Sindicato de Educadores de San Francisco.

Abordando el presunto origen de las huelgas de maestros, Blanc dice, “Estas luchas las iniciaron organizadores militantes de los docentes –la mayoría de ellos radicales jóvenes inspirados por la campaña presidencial de 2016 de Bernie Sanders”. El autor apunta a un manojo de miembros del DSA que fueron a la huelga en Charleston, West Virginia, y que formaron un grupo de lectura, más tarde un grupo de Facebook, y finalmente adoptaban tácticas como “huelgas de brazos caídos” y días de “Rojo4Ed”. Blanc evidencia una condescendencia insoportable hacia los maestros y otros empleados de escuela, afirmando que las acciones del DSA local sobre el terreno eran instrumentales porque les instruyeron a los maestros “que merecían algo mejor” y les dieron el “coraje para luchar”.

Maestros de West Virginia desafían el orden de volver a trabajar

Un nuevo elemento decisivo

Tales individuos sí estaban involucrados. Pero el esfuerzo en West Virginia trajo a escena un nuevo elemento decisivo: obreros organizándose independientemente y en contra de los sindicatos. Esto surgió en gran parte en las regiones sureñas de minería del carbón que son ricas en las tradiciones militantes de la clase obrera, incluyendo la oposición de los mineros del carbón de la base a las traiciones enconadas del sindicato Mineros Unidos.

Las huelgas de maestros empezaron independientemente de la Asociación de Educación de West Virginia (WVEA) y la Federación Americana de Maestros-West Virginia (AFT-WV) el 2 de febrero de 2018. Protestas y huelgas, que involucraron a maestros sindicados y no sindicados y empleados de escuela, ya se habían extendido a siete condados para el 16 de febrero. Después de que 5.000-10.000 educadores llenar a n el Capitolio estatal al día siguiente, los sindicatos a regañadientes convocaron una huelga de dos días. La sanción del sindicato fue diseñada para limitar la difusión de la huelga y políticamente debilitar a los empleados de escuela por limitarles al esfuerzo impotente de presionar al gobierno, que pretende ganarse el apoyo de la legislatura estatal controlada por las corporaciones y del gobernador –el multimillonario barón del carbón Jim Justice, un demócrata de mucho tiempo convertido ahora en republicano.

El DSA apoyó totalmente la maniobra del sindicato y Revuelta de estados rojos la respalda, incluso en retrospectiva. “Por asumir la responsabilidad por las votaciones de autorización y la huelga, los oficiales del sindicato de West Virginia finalmente se habían puesto a la cabeza del recrudecimiento [subrayado nuestro]”, escribe Blanc. De veras, los sindicatos –que habían intentado suprimir el esfuerzo desde su inicio– no estaban buscando “encabezar un recrudecimiento”, sino evitarlo. De nuevo los maestros, juntos a miles de otros trabajadores de escuela, tomaron el asunto en sus propias manos y convirtieron la huelga de dos días en una huelga extendida por los trabajadores en todos los 55 condados.

La narrativa del “entre bastidores” de Blanc brinda pruebas directas de la complicidad traicionera del DSA con los sindicatos durante un período extendido. Anteriormente, el miembro del DSA y maestro de educación intermedia Jay O’Neal había sido convocado a la sede del WVEA por “altos cargos”, e instruido a limitar sus posts en Facebook a “trabajar dentro del sindicato”, mientras que le advirtían al miembro del DSA Matt McCormick que frenara el lenguaje relativo a la huelga. Diligentemente, ellos insistieron en que los maestros seguían a pies juntillas el sindicato.

Para el 27 de febrero, los sindicatos habían ordenado a los maestros que se tomaran “un día para descansar” y volvieran a trabajar para el primero de marzo. Declarando terminada la huelga, la publicación Jacobin del DSA, Alternativa Socialista y el ISO justificaron la orden de volver a trabajar y consideraron el acuerdo infame alternativo con legisladores demócratas por un aumento salarial del dos por ciento como una victoria. Los docentes, sin embargo, declararon “el enfriarnos nos está calentando”, desafiaron la orden, ignorando amenazas de los medios, la legislatura y los sindicatos, y continuaron la huelga.

Un artículo preocupado del New York Times observó que en West Virginia los maestros habían “encontrado maneras de organizar y obrar fuera de los parámetros normales del sindicalismo tradicional”. Dijo que el desafío de los maestros a la orden de volver a trabajar de su propio sindicato fue “un momento decisivo clave, y uno revelador” ya que “la base, no los líderes del sindicato, llegó a dirigir”.

Eric Blanc con Bernie Sanders

De hecho, Blanc documenta, “[a]menazas de dejar de pagar cuotas sindicales eran comunes, así como argumentos de que era una pérdida de tiempo intentar obrar dentro de estas organizaciones. Como respuesta, [miembros del DSA] los McCormick, O’Neal y Comer insistieron más y más en que los sindicatos solo eran tan fuertes como sus miembros activados”.

Ocultando el repudio a las políticas del sindicato por parte de los maestros que iban a la huelga, Jacobin falsamente escribió que “la huelga está haciéndoles activamente a los sindicatos más democráticos”. Increíblemente, intentó afirmar que la falta de fondos para la Agencia de Seguro de Empleados Públicos (PEIA) en el acuerdo respaldado por el sindicato no era “necesariamente una mala noticia” porque “hay unas elecciones entre ahora y 2019…”. La demanda de una PEIA totalmente financiada fue una de las importantes, a causa de la falta de fondos que generaron años de recortes de impuestos a las compañías de la minería del carbón y los gigantes energéticos –habían llevado a costes imposiblemente altos de la atención médica para los empleados públicos.

Revuelta de estados rojos cita al miembro del DSA Emily Comer justificando la aprobación de su partido de esta traición. “Seguir en huelga por un arreglo de la PEIA habría significado una lucha simultánea contra la dirección del sindicato y el Estado, y honestamente no nos sentimos lo suficientemente fuertes para eso”, dijo ella. Si Comer hubiera sido realmente honesta, ella habría dicho, “los maestros estaban exigiendo una lucha simultánea contra el sindicato y el Estado, pero trabajamos difícilmente para evitar eso”.

En otras palabras, mientras los trabajadores se esforzaban por romper el corsé del sindicato, el DSA hacía todo lo posible por reforzar la autoridad de estas organizaciones infames y, a través de los sindicatos, la dominación de los dos partidos de las grandes empresas y los dictados de las corporaciones gigantes.

El desafío inicial contra los sindicatos por parte de los maestros y los conductores de los autobuses escolares, los trabajadores de la cafetería y otro personal de apoyo, todos de salarios más bajos, fue una bocanada de aire fresco para educadores y trabajadores de todo el mundo. Inspiró declaraciones de apoyo de maestros de Ghana y Australia, y provocó una discusión amplia sobre las causas fundamentales de los ataques contra la educación y los derechos sociales, la complicidad de los demócratas, y las características de clase del asalto contra la educación pública, y la necesidad de una reestructuración fundamental de la sociedad en los EUA e internacionalmente.

La lucha por un programa de lucha socialista independiente

El Partido Socialista por la Igualdad (PSI) y el Boletín de Maestros del World Socialist Web Site, que habían alentado la rebelión de los educadores, plantearon un programa independiente para llevar adelante la lucha. El PSI urgió a los educadores que crearan organizaciones nuevas de lucha, comités de base, independientes de los sindicatos y los políticos, para luchar por la movilización más amplia de la clase obrera. Tal lucha, dijo el WSWS, tiene que exigir la financiación total de educación pública, servicios abarcativos, salarios generosos y beneficios –es decir, tiene que estar basada en lo que necesitan los empleados y los estudiantes, sin importar lo que los partidos controlados por las corporaciones, los medios, y los dirigentes sindicales dijeron que se podían permitir.

En oposición a los intentos de los sindicatos de aislar la lucha de maestros de las otras secciones de la clase obrera y terminarla lo más rápido posible, el Partido Socialista por la Igualdad luchó para fortalecer la lucha para unir a los educadores con trabajadores de telecomunicaci o n es de Frontier que estaban de huelga, trabajadores del automóvil, trabajadores de UPS, estudiantes, padres, y toda la clase obrera.

Cientos de maestros se suscribieron al Boletín de Maestros del WSWS. Invitaron a miembros de la Juventud y Estudiantado Internacional por la Igualdad Social a hablar en la capital estatal, ganando un amplio apoyo para la convocatoria de una huelga general, una contraofensiva política contra los dos partidos de las grandes empresas y por la reorganización socialista de la sociedad para satisfacer las necesidades humanas, no las ganancias privadas.

Maestros de Ghana apoyan a maestros de West Virginia

El WSWS, a través de sus docenas de artículos, declaraciones, y discusiones sobre el terreno, examinó el papel del gobernador demócrata que se pasó a los republicanos, Jim Justice, el senador estatal demócrata Richard Ojeda (un simpatizante derechista de Trump y militarista a quien el DSA y los sindicatos llamaron el salvador de los maestros), y el registro del NEA/AFT en el contexto del ataque nacional e internacional contra la educación pública. Explicamos que la lucha de los maestros les puso directamente contra el orden económico y político, extrayendo que debido a que los demócratas y los sindicatos defienden el capitalismo, están opuestos inequívocamente a los esfuerzos anticapitalistas de la clase obrera.

La lucha por la defensa de la educación pública, el PSI explicó, planteó la cuestión fundamental de cuál clase decide cómo se van a distribuir los recursos sociales: la clase dirigente o los trabajadores. La lógica de las décadas de ataques contra escuelas públicas, dijimos, apunta a la necesidad de la redistribución de la riqueza que solo puede ser realizada a través de la lucha por una alternativa socialista al sistema capitalista y al control de la sociedad por los gigantes energéticos y los bancos. Exigimos la preparación de una huelga general política contra la causa de raíz de la desigualdad social, el sistema capitalista. Estas demandas cada vez más se han estado alineando con los pensamientos y los sentimientos de los trabajadores en lucha.

La pseudoizquierda trabaja para tender trampas a los trabajadores

Esto nos trae al valor de Revuelta de estados rojos. El libro brinda un ejemplo de manual de cómo las organizaciones de la pseudoizquierda bloquean a los obreros para que no consideren la lógica objetiva de sus experiencias y no saquen las conclusiones necesarias. Vemos, de una manera detallada, como el DSA trabaja por congelar a los trabajadores en su etapa inicial de radicalización política, para desalentar la iniciativa independiente de la clase obrera, y subordinar a los trabajadores al control de los sindicatos que son favorables al capitalismo y del Partido Demócrata.

Revuelta de Estados rojos promete que va a “extraer las lecciones políticas principales del recrudecimiento de 2018” para “construir una alternativa efectiva a Trump y la ultraderecha”. Esencialmente, dicen, la lección de las huelgas de maestros es la necesidad de elegir a Sanders, pero, por otro lado, cualquier demócrata serviría. Apoyando en la producción de Revuelta de Estados rojos estaba el editor de Jacobin (y exvicepresidente del DSA) Bhaskar Sunkara, quien ya ha dicho que va a respaldar a Elizabeth Warren o incluso a Joe Biden “para deshacernos de Trump”.

Para promover la narrativa de que el Partido Demócrata se puede hacer más susceptible de mejorar la educación pública, si no aplicar el propio “socialismo”, el volumen de Blanc convenientemente omite las luchas de los docentes en Estados “azules”, es decir, esos Estados como California, Washington, y Colorado, que están controlados por el Partido Demócrata. En esos Estados, las traiciones de las huelgas fueron impulsadas por sindicatos y políticos demócratas en muchos casos directamente aliados con el DSA.

En la huelga de enero de 2019 de 33.000 maestros de Los Ángeles, el sindicato Maestros Unidos de Los Ángeles trabajó con el gobernador demócrata Gavin Newsom para traicionar las demandas principales de educadores, incluyendo la reducción de tamaños de clases, más personal de apoyo, y salarios dignos. Justo meses antes, el DSA había respaldado el truco demócrata de largo tiempo con las palabras “tápate la nariz y vota por Newsom”. Después del hecho, el DSA tenía la audacia de justificar el acuerdo entre el sindicato y los demócratas informando a los maestros que reducir las clases por debajo de 39 estudiantes salía “muy caro”.

En Oakland, California, otro baluarte del Partido Demócrata, el fin abrupto de la huelga de siete días por el sindicato abrió la puerta a la demanda del distrito por una austeridad brutal, incluyendo el cierre o unión de la tercera parte del distrito, $22 millones en recortes presupuestarios y el despido de 257 educadores.

De la afirmación engañosa de que las huelgas de maestros en West Virginia, Oklahoma, y Arizona acabaron con victorias, Blanc y el DSA concluyen engañosamente que estos resultados “claramente muestran el potencial por la revitalización de los sindicatos”.

Continuará

(Artículo publicado en inglés originalmente el 8 de agosto de 2019)