Reseña del libro: Revuelta de estados rojos – Segunda Parte

Los Socialistas Democráticos de América muestra su hostilidad al socialismo

por Nancy Hanover
16 septiembre 2019

Primera parte | Segunda parte

Esta es la segunda y última parte de la reseña de Revuelta de estados rojos.

La teoría de la “ruptura sucia”

Mientras las huelgas de maestros en West Virginia, Oklahoma y Arizona, como todas las otras, fueron proclamadas victorias por Blanc, el papel central del Partido Demócrata en recortar el gasto social crea ciertas dificultades obvias sobre la propuesta de los Socialistas Democráticos de Estados Unidos (DSA, todas las siglas en inglés) para las elecciones de 2020.

Blanc “resuelve” este problema repitiendo la afirmación oportunista antigua que “perforar dentro” del Partido Demócrata puede servir para algo para la clase obrera. No es por casualidad que el Partido Demócrata se considera el cementerio de todos los movimientos progresistas.

La teoría de Blanc, elaborada en un debate interno de la Organización Socialista Internacional (ISO) publicado en el sitio web ahora difunto Socialist Worker, dice que los socialistas pueden seguir la “línea electoral” demócrata y apoyar a demócratas como Bernie Sanders mientras critican al Partido Demócrata en su conjunto. Blanc llama esto una “ruptura sucia” con los demócratas, en vez de una “ruptura total” –es decir, una oposición de principios contra cualquier apoyo a, o colaboración con, un partido capitalista—.

Blanc defiende la eficacia de una “ruptura sucia” con la afirmación de que “candidatos insurgentes” como Sanders y Ocasio-Cortez son “decididamente no respaldados por una parte de la clase capitalista, la élite del Partido Demócrata ni sus representantes en la burocracia laboral”. Tales mentiras obvias están expuestas por cada obra en la carrera larga de Sanders de ser cómplice de demócratas, su apoyo a Hillary Clinton en 2016 y las acciones leales del “Escuadrón” desde su ascensión al Congreso. Si se requiriera evidencia adicional, su apoyo reciente al presupuesto militar récord de Trump el mes pasado desmentiría tales tonterías. Estos “insurgentes” falsos representan meramente otra de una larga serie de campañas para maquillar el Partido Demócrata.

Más allá, Revuelta de estados rojos emplea un enfoque de “por un lado, por el otro” para ocultar la defensa del DSA del Partido Demócrata en su conjunto. Blanc hace referencia al rescate de los bancos por parte de Barack Obama así como su asalto contra la educación pública; los $500 millones de recortes de impuestos de la exgobernadora demócrata de Arizona, Janet Napolitano, para los ricos a expensas del financiamiento para las escuelas; y el papel del exgobernador de West Virginia, Joe Manchin, cuyos recortes de impuestos dejaron en bancarrota a la Agencia de Seguros de Empleados Públicos (PEIA) y la educación estatal. Pero Blanc rápidamente argumenta que el partido capitalista más viejo en la nación no tiene la culpa de todo esto. En vez, dice, es la falta de un “movimiento obrero militante”. Es necesario presionar más a los sindicatos, dice, pero luego admite que “habiendo ganado un ‘asiento en la mesa’, los sindicatos del sector público… activamente reforzaron la prohibición de huelgas desde los años ochenta en adelante”.

Según el DSA, los obreros han fallado en presionar a los sindicatos lo suficiente, que si así fuera, presionarían a los Demócratas para que, a su vez, presionen a los poderes corporativos y financieros existentes para que lleven a cabo reformas. Así, por fin, es la culpa de los obreros por no tener “el coraje” de poner en marcha esta cadena de sucesos imaginaria.

Blanc y el DSA intentan engañar a los obreros y jóvenes que se desplazan cada vez más a la izquierda, utilizando frases aparentemente izquierdistas sobre “socialismo” solo para reforzar ilusiones en la posibilidad de reformar el sistema capitalista. Durante 40 años, tales quimeras nacionales reformistas han sido derrotadas por los poderes bipartidistas existentes mientras ellos han desgarrado el sistema de seguridad social. Similarmente, por todo el globo, los partidos laboristas, así como socialdemócratas, han impuesto medidas draconianas de austeridad contra la clase obrera. La causa de este colapso no está basada en los errores subjetivas de tal o cual líder, sino en la naturaleza del capitalismo globalizado, dominado por entidades transnacionales y bancos constantemente rebuscando el globo por los salarios más bajos, las reducciones fiscales más profundas, y la menor cantidad de regulaciones.

Mientras proponen la mentira de que los llamamientos a la conciencia de los poderes existentes producirán un cambio fundamental, el DSA se opone a los marxistas verdaderos que luchan por la independencia política de la clase obrera con base en un programa político internacional socialista, llamándolos “sectarios”.

Este punto se hizo explícito durante la traición de la huelga de maestros de Los Ángeles cuando Bhaskar Sunkara, el editor de Jacobin y consultor sobre el libro, ridiculizó la idea de que los obreros requieren una perspectiva planeada cuidadosamente basada en las lecciones de las experiencias históricas de la clase trabajadora y el movimiento socialista en los Estados Unidos e internacionalmente. Dijo, “El envío de tacos por parte de DSA y la ISO a los maestros en huelga es algo bastante bueno. Pero el PSI [Partido Socialista por la Igualdad] les envía el programa correcto, y no nos olvidemos de que eso es lo más importante”.

En otras palabras, el papel del DSA es atrapar a los trabajadores dentro de la política burguesa, mientras el PSI intenta proveer un programa político correcto a través del cual se puedan liberar de la esclavitud política e ideológica de la clase dirigente.

¿Qué “ganaron” los maestros?

Blanc considera la lucha de West Virginia en particular como un modelo que se debe emular. Las demandas principales fueron un “arreglo” totalmente financiado del fondo de salud PEIA, un aumento sustancial de salarios, servicios basados en familias para estudiantes, y ningunas subvenciones ni privatización de escuelas.

Maestros australianos apoyan a los huelguistas de Virginia Occidental

Hoy, todavía no hay financiación para PEIA; una reunión en abril de 2019 del Consejo Financiero emitió un informe indicando que van a cortar los beneficios, o aumentar las primas, de nuevo para 2021. Los salarios todavía permanecen cerca de la posición cuadragésima octava (de 50) en el país. La financiación escolar sigue en un nivel abismal. En junio, la asamblea legislativa estatal votó a favor de crear escuelas concertadas o subvencionadas.

La ayuda del DSA en la traición de la huelga de maestros en West Virginia recientemente recibió una muestra de aprobación de las élites. La revista Time nombró a Comer y O’Neal en su lista de las 100 personas más influyentes en 2019 con personas como Alexandria Ocasio-Cortez, Donald Trump, y Michelle Obama.

¿Y los otros resultados de los “estados rojos” –todos aparentemente victoriosos según Revuelta de estados rojos—? En Oklahoma, los maestros hicieron huelga para revertir un recorte financiero de 28 por ciento para las escuelas. La Asociación de Educación de Oklahoma impulsó un acuerdo que prometió un aumento salarial inadecuado y un aumento de financiación escolar, que serán pagados por impuestos regresivos. A partir de 2019, el apoyo estatal para operaciones escolares fue $103 millones menos que el del año fiscal 2018, incluso mientras la matrícula de preescolar a doceavo año ha aumentado en más de 50.000 estudiantes.

15.000 maestros, estudiantes y padres de Oklahoma se manifiestan

En Arizona, 60.000 maestros hicieron huelga para demandar la restauración de más de $1,1 mil millones recortados. Los sindicatos impusieron a la fuerza un acuerdo fraudulentamente retratado como uno que iba a arreglar el presupuesto con un aumento salarial de 20 por ciento, pero el acuerdo no recibió fondos suficientes, faltando al menos $700 millones. En una táctica cínica, los sindicatos declararon terminada la huelga para avanzar una iniciativa electoral de “Invertir en Educación”, que cubriría el déficit “gravando a los ricos”. Esta fue aprobada entusiasmadamente por el DSA, la ISO, y páginas de Facebook administradas por la pseudoizquierda local. La Corte Suprema de Arizona derribó la medida por representar una mínima afectación a los más ricos del estado. A pesar de su fin predeciblemente ignominioso, “Invertir en Educación” es descrita en Revuelta de estados rojos como un “gran avance” en vez de un subterfugio particularmente desagradable de los sindicatos.

Estudiantes de Arizona marchan para defender a sus maestros

Como Ángel de la Muerte proverbial, la presidenta de la AFT, Randi Weingarten, y la presidenta de la NEA, Lily Eskelsen García, hicieron sus rondas por todo EUA, previniendo la propagación de huelgas y negociando finalizar las existentes. Estas actividades de rompehuelgas son transformadas, según la interpretación de Blanc, en “que la AFL-CIO, la Asociación de Educación Nacional (NEA), y la AFT desafortunadamente no pudieron organizar ninguna campaña de apoyo nacional sistemática”. ¡Qué encubrimiento criminal!

A pesar de la afirmación propagada por la pseudoizquierda entre los maestros de que “nosotros somos el sindicato”, estas organizaciones, como todas las que pertenecen a la AFL-CIO y los grupos similares internacionalmente, no están controladas por los obreros. En vez, operan como empresas, dirigidas y controladas por una camarilla en la cúpula en alianza con el Estado capitalista. No solo son los oficiales más altos como Weingarten y García remunerados con cerca de medio millón de dólares al año, sino, como la convención del NEA lo demostró recientemente, sus esfuerzos están dedicados totalmente al cobro de cuotas, la supresión de la lucha de clases y la elección de políticos para reforzar los intereses financieros e institucionales del aparato sindical.

Los sindicatos quieren prevenir cualquier amenaza contra sus posiciones lucrativas como contratistas laborales dentro del sistema capitalista. Esto es universal y demostrado sobre todo en la compra total del sindicato United Auto Workers, que, a cambio de millones de dólares, redujo las condiciones de vida de trabajadores automotores y abrió la puerta para un ataque brutal por Wall Street contra toda la clase trabajadora.

La insistencia del DSA sobre la viabilidad de reformar los sindicatos, el Partido Demócrata y el sistema capitalista indica el carácter de clase del DSA y organizaciones similares. La pseudoizquierda no representa a la clase obrera, sino un estrato privilegiado de la clase media alta. Una gran cantidad de miembros del DSA, como la ISO, Labor Notes, etcétera, no meramente orbitan los sindicatos, sino que les dan personal y ganan un sueldo cómodo dentro de ellos. Sus esfuerzos están dirigidos totalmente a encontrar un nicho para ellos dentro del capitalismo, y no para derrocarlo.

La política de identidades fracasa entre maestros huelguistas

El papel principal del DSA es bloquear el acceso de obreros y jóvenes al socialismo verdadero. Mientras promueven conclusiones inanes y “apolíticas” como “las huelgas obtienen lo deseado” o “cuando luchamos, ganamos”, tales formulaciones están arraigadas en un programa político definido. Además de su apoyo al Partido Demócrata y a los sindicatos, esto incluye una grande dosis de la política de identidades.

Significativamente, el autor se esforzó para encontrar apoyo para esta perspectiva entre los maestros que hacían huelga. Preguntando sobre las “dificultades particulares” a que enfrentaban las maestras en todos los tres estados, el autor relata que los maestros “casi siempre respondieron por insistir en que la característica destacada del movimiento era que unía a todos los educadores”.

Además, lamenta, “Entre los huelguistas, hubo muy poca discusión sobre las razas…”. Cita a un maestro afroamericano que dijo, “Hay muchos defensores de Trump y racistas aquí en West Virginia. Pero me incluyeron totalmente en el movimiento; no sentí ningún racismo durante la huelga. Sabes, mi vecina de al lado es una defensora de Trump, pero estaba directamente al lado de mí en el piquete”. Esto provoca a Blanc a sermonearle al lector que “sería esencial explorar las dinámicas raciales entre maestros más profundamente” a causa de siglos de “supremacía blanca”.

Tales fórmulas son la especialidad de la pseudoizquierda, que promueve un punto de vista racial del mundo, dividiendo a la clase obrera y proporcionándole contenido a las apelaciones fascistas de Trump.

Ningún desafío al capitalismo

El capítulo largo de Blanc “La minoría militante” se promociona como el que ofrece la clave de las victorias en los estados rojos. Para vender los servicios del DSA al aparato sindical, Revuelta de estados rojos nota, “Al contrario de los estereotipos anticomunistas sobre infiltrados nefarios radicales… ellos [los miembros del DSA] no tenían ninguna intención de manipular a escondidas a los empleados públicos para imponer una ‘agenda socialista’… Los socialistas en West Virginia y por todo el país no intentaban desviar la lucha de la clase obrera; solo intentaban ayudarla para que ganara. De veras, Comer y O’Neal trabajaron arduamente para asegurar de que el movimiento ‘se quedara orgánico’, como les gusta decirlo”.

Tales pasajes son muy instructivos. Pese a que Comer y O’Neal “trabajaban arduamente”, no fue para “ganar” nada sino para acorralar a los maestros dentro de los sindicatos. “Quedarse orgánico” significaba que el DSA no ofrecía ningún desafío a los sindicatos, que explícitamente defienden los “derechos” de los multimillonarios petroleros y de Wall Street. Mientras los maestros se dirigían fuera de los sindicatos e implícitamente desafiaban el sistema capitalista, el DSA –aliado con los dirigentes anticomunistas del AFT y del NEA– desesperadamente trató de hacer que volvieran a los sindicatos. Funcionaban como nada menos que policías ideológicos, un segundo amortiguador en defensa del capitalismo.

La necesidad de establecer nuevas organizaciones de lucha –comités de base que unan a los maestros, padres, y obreros, independientemente de los sindicatos, los demócratas y los republicanos– es la lección principal de estas luchas. Su corolario es la lucha por un programa socialista.

Dándole los toques finales a su rechazo de un programa anticapitalista, las demandas aparentemente “máximas” de Blanc se citan en el epílogo del libro. Llama por una mezcolanza de propuestas, de reforma de leyes laborales para facilitar las campañas de las organizaciones sindicales, impuestos progresivos y hasta “desmercantilizar” los servicios públicos– sin desafiar el dominio de la sociedad por parte de la élite financiera.

El socialismo científico

La historia ha demostrado el papel decisivo de la lucha por el socialismo científico, marxismo, dentro de la clase obrera. Las huelgas militantes no les proveen a los trabajadores “la conciencia del antagonismo irreconciliable de sus intereses contra el sistema político y social moderno entero”, como Vladímir Lenin, el líder de la Revolución rusa, explica en su libro brillante ¿Qué hacer? La conciencia socialista no emerge espontáneamente de la lucha de clases, sino que tiene que ser llevada a la clase obrera por un partido revolucionario que se base en los conocimientos teoréticos del marxismo y las lecciones históricas de la clase obrera internacional y del movimiento socialista.

La conciencia sindical–la concepción de que los obreros tienen que unirse para pedirle a la clase capitalista y a los Gobiernos capitalistas reformas– es, como dijo Lenin, la conciencia burguesa que se base en la existencia continua del sistema de esclavitud salarial capitalista. Mientras esta perspectiva siempre ha subordinado las necesidades de los explotados a la clase capitalista, parecía tener cierta viabilidad en el período después de la Segunda Guerra Mundial, un período que ya pasó.

Hoy la economía avanzadamente globalizada se caracteriza por rivalidades internacionales febriles entre los Estados capitalistas, un impulso interminable para quitarle a la clase obrera cualquier beneficio residual y un impulso bélico imprudente hacia la guerra mundial. En esta lucha de clases, los sindicatos basados nacionalmente en todos los países se han alineado, sin excepción, enteramente detrás de su clase dirigente doméstica, respaldando la austeridad interna y el imperialismo en lo extranjero. Revuelta de estados rojos expone el oportunismo en acción. El DSA, como el resto de las organizaciones de la pseudoizquierda, intenta pintar de “socialistas” las traiciones y dar justificaciones ideológicas para los sindicatos, a Sanders, y a los “demócratas insurgentes” y, más fundamentalmente, al propio sistema capitalista.

Para llevar a cabo las próximas luchas, hay que asimilar las lecciones del resurgimiento de 2018-19. El primer paso es que maestros deben crear organizaciones de lucha independientes, romper con los sindicatos, y unirlas nacional e internacionalmente.

El resultado de las huelgas de maestros en los Estados Unidos y por todo el mundo ha demostrado que asegurar el derecho a la educación pública de alta calidad para todos no es posible sin un asalto frontal contra la riqueza concentrada en manos de la oligarquía financiera y corporativa. Esto es posible solo si la clase obrera hace un movimiento políticamente independiente y lucha por las políticas genuinamente socialistas, incluyendo la expropiación de las fortunas privadas de los ultrarricos y la transformación de todas las corporaciones gigantes en entidades públicas colectivamente poseídas por la clase obrera.

¡Decidan unirse y desarrollar el Partido Socialista por la Igualdad hoy!

(Artículo publicado originalmente en inglés el 10 de agosto, 2019)

El autor también recomienda:

Editor de Jacobin, Bhaskar Sunkara hace el ridículo
[1 junio 2019]

La Organización Socialista Internacional, Jacobin, aclaman la traición de la huelga de los maestros de los Ángeles
[30 enero 2019]

La política antisocialista de los Socialistas Democráticos de América
[7 agosto 2017]