La ola de huelgas en Perú aviva los temores de la clase dominante sobre el "contagio" chileno

por Cesar Uco y Bill Van Auken
28 noviembre 2019

En medio del estallido de una ola de huelgas en Perú, la clase dominante del país está cada vez más temerosa de estar enfrentando el "contagio" de los disturbios masivos que han afectado a tres países en sus fronteras: Chile, Ecuador y Bolivia.

Mientras que Lima y su ciudad portuaria adyacente de Callao han estado fuertemente custodiados con un control policial resguardado policial resguardando la final de fútbol de la Copa Libertadores el sábado entre el Flamengo de Brasil y el River Plate de Argentina, incluso ese evento se llevó a cabo a la sombra del descontento social explosivo de América Latina. Solo el estadio “monumental” estaba rodeado de un cordón de 10,000 policías. Solo el estadio “monumental” estaba rodeado de un cordón de 10,000 policías. El partido tuvo que ser trasladado a Lima en el último momento porque los millones en la calle hacían imposible mantenerlo en su ubicación originalmente planificada: Santiago, Chile.

Unos 100,000 trabajadores de salud peruanos ingresaron el segundo día de una huelga indefinida el jueves pasado, exigiendo que el gobierno del presidente Martín Vizcarra tome medidas urgentes para enfrentar la crisis de salud del país, en la que los hospitales carecen de los recursos necesarios para tratar a los pacientes, incluidos los medicamentos recetados por los médicos.

Policía antidisturbios en Peru se enfrenta a los huelguistas en el Ministerio de Salud

Además, los trabajadores luchan por el pago atrasado y contra un sistema que mantiene a muchos como empleados temporales a tiempo parcial por hasta 15 años.

Miguel Jiménez, un trabajador de salud en huelga, le dijo al WSWS que a los huelguistas se les adeudan salarios que no se han pagado desde principios del año pasado, y que no confían en las promesas hechas por el ministro de salud de que se les pagará en enero. Agregó que 6,000 trabajadores de limpieza habían perdido su derecho a un empleo a tiempo completo desde 2013.

"Si los maestros salen a la huelga, debemos unirnos, al igual que en Chile", dijo. "Estamos luchando por mejores condiciones de vida que nos prometieron pero nunca cumplieron. También el corredor minero en los Andes del sur debería ser parte de la misma lucha”.

Paralelamente, los sindicatos de docentes –más de 600,000seis cientos mil en el país – realizaron una huelga nacional el día anterior al partido de fúutbol, que según la prensa tuvo un impacto parcial, para eParalelamente, los sindicatos de docentes –más de 600,000 en el país– realizaron una huelga nacional el día anterior al partido de fútbol, que según la prensa tuvo un impacto parcial, para exigir salarios más altos y un mayor presupuesto educativo. El ministro de educación calificó las acciones de ilegales.

Los trabajadores del sistema judicial peruano también se han declarado en huelga indefinida, que el gobierno también ha declarado ilegal. Y los profesores de las universidades públicas de todo el país se reunieron en Lima la semana pasada para manifestarse por mejores salarios y condiciones.

Hoy, unos 2,500 conductores de minibuses o colectivos se preparan para irse a la están en huelga, exigiendo que el gobierno les otorgue reconocimiento formal y detenga la persecución policial. La huelga podría impedir el transporte a Lima desde los llamados conos, las áreas de clase trabajadora al norte y sur de la ciudad.

Estas huelgas se llevan a cabo en el contexto de luchas cada vez más amargas que enfrentan a las comunidades agrarias y campesinas agrarias y campesinas contra el impulso del gobierno de Vizcarra para abrir nuevas áreas de explotación para las empresas mineras transnacionales. Esto ha explotado recientemente con el conflicto minero de Tia Maria, pero continúan disputas similares, como en la mina Quellaveco en la provincia de Apurimac y la mina Tumicala en Moquegua, propiedad de la corporación minera angloamericana.

Dadas las pobres y deterioradas condiciones que enfrenta la clase trabajadora y las masas oprimidas en su conjunto, el establishment gobernante tiene muchas razones para temer que sea el próximo en enfrentar una oposición insurreccional.

Estandartes de diferentes secciones de trabajadores sanitarios en huelga

Estos temores se expresaron en una columna publicada el viernes pasado por La Republica, uno de los diarios más influyentes en el país,uno de los el diarios más influyentes en el país de Perú, titulado "Perú rodeado de llamas". Su autor, Juan de la Puente, denuncia una serie de análisis "flojos" que han aparecido en los medios de comunicación que los eventos en Chile "no tienen nada que ver con nosotros", que "estamos bien", y que presentan una diferencia absoluta entre los desarrollos en Perú y los de Chile, Ecuador y Bolivia.

"Estos eventos tienen más que ver con nosotros de lo que parece, porque ambos son avisos publicados en nuestra puerta, porque sus efectos ya están presentes en Perú o porque significan una tendencia inevitable de las agendas nacionales en esta parte del mundo”, continúa.

"La imagen de Perú como un país pacífico rodeado de un continente en llamas es engañosa", agrega.

De hecho, el establecimiento capitalista gobernante en Perú no está preparado para enfrentar el tipo de agitaciones masivas que se han desarrollado en sus puertas. Durante años, el país ha enfrentado una crisis de gobernabilidad cada vez más profunda en medio de exposiciones incesantes de corrupción masiva que prevalecen en cada rama del gobierno.

El 30 de septiembre, el presidente Vizcarra disolvió el congreso, dominado por el partido derechista fujimorista Fuerza Popular (FP), argumentando que estaba desempeñando un papel obstruccionista. La acción está siendo revisada por el tribunal superior, creando incertidumbre política. Si bien el cierre del congreso fue inicialmente recibido con aprobación popular, el índice de aprobación de Vizcarra se ha desplomado desde un supuesto 79 por ciento, cifra emitida por la más prestigiosa encuestadora política de Perú – IPSOS – una cifra efímera. una cifra efímera ya que se trata de un reflejo espontáneo de la población por el cierre del corrupto Congreso. La última encuesta demuestra un desplome al que demuestra un desplome al 58 por ciento.

El índice de aprobación de Vizcarra también puede interpretarse como un hecho que también puede interpretarse como un hecho que en gran medida del hecho de que es el único presidente peruano vivo que no ha sido acusado de cargos de corrupción. Dos ex alcaldes de Lima también han sido acusados, todos ellos en relación con el escándalo de contratos masivos por sobornos que rodea a la megacorporación de la construcción brasileña Odebrecht. La corrupción en el sistema judicial también ha estado expuesta como una mafia interna que operaba desde el 2010 y era dirigida por el como una mafia interna que operaba desde el 2010 y era dirigida por hasta el ex juez principal Walter Ríos.

Perú, como Chile, fue elogiado anteriormente como una historia de éxito capitalista basada en su crecimiento económico rápido y estable. Entre 2003 y 2016, registró un crecimiento promedio anual del PIB del 6.1 por ciento, el más alto para América Latina, según el Banco Mundial.

Hoy, Perú, como Chile, está en declive económico, ya que su crecimiento récord anterior del PIB se ha desvanecido. Ambos países dependen en gran medida de la producción mineral, que representa el 60 por ciento de las exportaciones de Perú. Chile es el primer exportador mundial de cobre, representando el 28 por ciento del suministro mundial, mientras que Perú es el segundo con el 12 por ciento.

Después de 13 años de reducción de la pobreza, las filas de los pobres están creciendo nuevamente. A pesar que la desigualdad social, la principal fuerza impulsora de las erupciones en Chile y los demás países vecinos a Perú, continuó creciendo ininterrumpidamente durante el período de fuerte crecimiento del PIB, ahora se está profundizando aún más.

Los efectos sobre la clase trabajadora se muestran gráficamente en la reducción de empleos en la construcción, anteriormente uno de los sectores de más rápido crecimiento. Según la Federación de Trabajadores de la Construcción Civil de Perú, solo 90,000 trabajadores de la construcción están actualmente en la nómina, solo el 16 por ciento de los 550,000 que obtuvieron su tarjeta del Registro Nacional de Trabajadores de la Construcción Civil (RETCC).

Miguel Jiménez en el piquete del Ministerio de Salud

Sin embargo, las cifras reales son mucho peores. Según el Instituto Nacional de Estadística e Información (INEI), hay aproximadamente un millón de trabajadores en la industria.

Mientras tanto, el llamado sector informal todavía representa la abrumadora mayoría del empleo, llegando a casi el 73 por ciento en 2016.

Además, en las últimas décadas, las inversiones mineras en los países andinos han experimentado una transformación, cada vez más intensiva en capital con la introducción de equipos muy grandes y costosos de alta productividad. Esto ha dejado sin trabajo tanto a los mineros como a los campesinos que solían complementar sus ingresos agrícolas trabajando en las minas.

En un intento desesperado por reactivar la economía, el Banco Central de Perú redujo las tasas de interés por segunda vez este año, del 2.5 al 2.25 por ciento.

Los disturbios masivos en las fronteras de Perú han tomado por sorpresa a la pseudoizquierda peruana y la empujarán más hacia la derecha. En lugar de prepararse para los levantamientos de la clase trabajadora, se han involucrado en el intento de consolidar alianzas podridas con los partidos burgueses y sus políticos para asegurarse un puesto en las próximas elecciones presidenciales que se celebrarán en 2021.

La más notoria de estas operaciones involucra a la candidata más prominente de la "izquierda", Veronika Mendoza, quien ha buscado una alianza con Jehude Simon, un populista y ex primer ministro del gobierno aprista del presidente Alan García, quien a principios de este año se mató de un balazo cuando la policía ya había entrado a su casa para arrestarlo por cargos de corrupción. Simon era primer ministro cuando el gobierno de García ordenó la masacre de Bagua; que un acto innecesario porque ya se había llegado a un acuerdo, desencadenando enfrentamientos sangrientos entre los indios amazónicos y la policía peruana que dejaron 34 muertos, incluidos 23 policías.

Que las "llamas" que rodean al Perú encenderán una explosión de la lucha de clases al estilo chileno no es cuestión de si, sino solo de cuándo. Los trabajadores peruanos deben prepararse organizándose independientemente y en oposición a las maquinaciones electorales de la pseudoizquierda y los sindicatos, tal como en el país sureño, pero yendo más allá, porque los capitalistas y sus Fuerzas Armadas se preparan para reprimir y no permitir otro Chile. Hay que crear comités de lucha con carácter permanente en las fábricas, minas, el agro, escolares, escolares y universitarios, y en general en todos los barrios obreros para defenderse contra la agresión de una económica que devolverá a millones a la extrema pobreza en los sucesivos incapaces gobiernos burgueses.

Esto requiere sobre todo el desarrollo de un nuevo liderazgo revolucionario en la clase trabajadora que asimile la historia de la lucha del Comité Internacional de la Cuarta Internacional (ICFI) por el trotskismo contra el revisionismo pablista en América Latina e internacionalmente que en estos momentos están capitulando ante los gobiernos de Piñera en Chile y las secuelas del gobierno de Macri en Argentina.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 25 de noviembre de 2019)

 

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