En Davos, Trump anuncia planes para recortar Medicare y otros programas

por Trévon Austin
25 enero 2020

El presidente Donald Trump ha indicado que está considerando recortar los fondos para programas de derecho garantizado, como Medicare dentro del próximo año. En una entrevista en el Foro Económico Mundial en Davos, Trump dijo que los programas sociales serían elegidos como blanco para reducir el déficit federal.

Un entrevistador de CNBC le preguntó a Trump si los recortes a los programas de derecho garantizado estarían alguna vez en su agenda. Él respondió: “[En] algún momento lo serán”. Cuando el entrevistador señaló que la declaración de Trump contradecía directamente sus promesas de campaña de 2016 de no tocar estos programas, Trump señaló el reciente crecimiento económico.

“También tenemos activos que nunca hemos tenido. Quiero decir, nunca hemos tenido un crecimiento como este. Nunca tuvimos un consumidor que recibiera, por diferentes medios, más de $10,000 por familia. ... Mira, nuestro país es el mejor del mundo. Tenemos la economía más próspera del mundo. Tenemos las mejores cifras de desempleo que alguna vez hemos tenido. Afroamericanos, Asiáticos Americanos. Los hispanos lo están haciendo increíblemente. Lo mejor que han hecho”.

El presidente Donald Trump sale del Aeropuerto Internacional de Ocala después de asistir a un evento en Medicare [Crédito: AP Photo/Evan Vucci]

La realidad es que la mayoría de la población estadounidense ha visto pocos beneficios de la “próspera” economía y la cifra de $10,000 por familia es una completa invención. Informe tras informe indica que la situación social de la clase trabajadora se está volviendo cada vez más terrible, y la esperanza de vida—el indicador más elemental del bienestar social—ha disminuido en cada año de la presidencia de Trump. Los trabajadores viven sin acceso adecuado a atención médica básica, a trabajos remunerados dignos y luchan por asegurar las necesidades básicas. De hecho, el rápido crecimiento del mercado de valores es el producto directo de los ataques deliberados contra las condiciones de vida de la clase trabajadora.

En cuanto a los planes de Trump para recortar los fondos de Medicare, su administración ya ha propuesto y promulgado recortes a los programas de redes de seguridad social. Su última propuesta presupuestal exigía un total de $1.9 billones en medidas de reducción de costos para programas sociales como Medicare y Medicaid. La propuesta también exigía una reducción de $26 mil millones en gastos para Seguridad Social.

Los recortes a Medicare amenazados por Trump representarían un enorme asalto al programa que ha pagado la atención médica para personas mayores y discapacitadas durante más de 50 años. Según el Informe de Fideicomisarios de Medicare de 2019, Medicare brinda seguro de salud a más de 60 millones de personas. Un número cada vez mayor de médicos se niega a aceptar Medicare, considerando que el reembolso es demasiado bajo, y existen brechas considerables en la cobertura, como la oftalmología y la odontología, pero el programa es la principal línea de atención médica para los estadounidenses mayores.

Además de los recortes a Medicare, la administración Trump quiere otorgar exenciones a los estados permitiéndoles convertir los fondos de Medicaid para bloquear las subvenciones. Medicaid es la principal fuente de atención médica para los estadounidenses más pobres, brindando cobertura a una de cada cinco personas de bajos ingresos. El programa proporciona cobertura de salud gratuita para más de 74 millones de personas, o el 23 por ciento de la población de los Estados Unidos.

Actualmente, el programa es administrado conjuntamente por los gobiernos federal y estatal, y los gobiernos federal y estatal comparten el costo, y la mayor parte del dinero proviene de Washington. Bajo un sistema de subvención en bloque, los estados recibirían una suma fija de dinero para gastar en atención médica. A medida que aumentan los costos de atención médica, los gobiernos estatales responderían ajustando los requisitos de elegibilidad, imponiendo requisitos de trabajo y reduciendo la cobertura. Las subvenciones en bloque desmantelarían Medicaid como un derecho garantizado, dejando inevitablemente a millones sin seguro médico.

Los agresivos ataques de Trump a los programas sociales tienen lugar contra el telón de fondo del juicio político. El Partido Demócrata no busca destituir a Trump de su cargo debido a su asalto a los derechos básicos de la clase trabajadora—ataques a programas sociales, a los inmigrantes y a los derechos democráticos básicos. En cambio, el presidente ha perdido la confianza del Partido Demócrata, las agencias militares y de inteligencia para llevar a cabo los objetivos del imperialismo estadounidense. En su obsesión con la “seguridad nacional” y Rusia, los demócratas son cómplices de la contrarrevolución social que se libra contra la clase trabajadora.

Los ataques a los programas sociales son, de hecho, una política bipartidista. Los recortes masivos a los programas sociales comenzaron en la administración de Obama quien propuso miles de millones en recortes a los reembolsos de Medicare para financiar la Ley del Cuidado de Salud a Bajo Precio (ACA). Esta ley requería que los trabajadores sin seguro médico de su empleador y no elegibles para Medicaid , compraran cobertura médica de un asegurador privado. La ACA ofreció planes con altas primas y deducibles que dejaron a los trabajadores y sus familias nominalmente “asegurados”, pero a menudo con una cobertura y una atención deficientes.

Estas políticas, combinadas con los recortes propuestos por Trump, afectan a las capas más vulnerables de la población. Los cambios propuestos recientemente por Trum p a la elegibilidad para el Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP) privarían a medio millón de niños de comidas escolares gratuitas. Además, un cambio de regla entrará en vigencia en abril, lo cual a privará a casi 700,000 personas de asistencia de cupones de alimentos a través de SNAP.

El impacto humano del asalto coordinado contra la clase trabajadora queda al descubierto por múltiples indicadores sociales. Un estudio de 2019 publicado por el Commonwealth Fund descubrió que la disminución de la esperanza de vida de Estados Unidos de 2015 a 2017 estuvo vinculada a un fuerte aumento de “muertes de desesperación”. También mostró que el aumento de las muertes por sobredosis de drogas, abuso de alcohol y suicidio está vinculado a la falta de acceso a la atención médica. Los movimientos para recortar fondos a Medicare y Medicaid solo exacerbarán esta situación.

El profundo impacto de la desigualdad social en la vida de los trabajadores se demostró aún más en un estudio reciente que informa que los ricos en los Estados Unidos y el Reino Unido probablemente tengan casi 10 años más saludables al final de la vida que los pobres. Los hombres y mujeres ricos de los dos países tienen un promedio de ocho a nueve años más de vida sin discapacidad que los más pobres.

Todos estos datos apuntan a una crisis de salud sin precedentes. Sin embargo, la crisis no es un fenómeno natural. Es un producto de la avaricia e indiferencia de la clase dominante estadounidense. A los trabajadores se les dice que no hay dinero para beneficios sociales, no obstante, cada año se asignan miles de millones de dólares más para el enriquecimiento de la élite financiera y la máquina de guerra estadounidense.

La amenaza de Trump de atacar a Medicare y otros programas sociales plantea la necesidad que la clase trabajadora organice una lucha en defensa de estos derechos sociales independientemente de los dos grandes partidos empresariales. Los trabajadores y los jóvenes no deben ser engañados por las promesas de los candidatos presidenciales demócratas, senadores Bernie Sanders y Elizabeth Warren, anunciando que promulgarán “Medicare para todos” o cualquier cambio progresivo en el sistema de atención médica de los Estados Unidos, si toman la Casa Blanca. Estas promesas se hacen con pleno conocimiento que los partidos capitalistas, tanto los demócratas como los republicanos, defienden la atención médica con fines de lucro y se opondrán a la implementación de cualquier medida que amenace los beneficios de las compañías farmacéuticas, las cadenas de hospitales y otros intereses corporativos.

No hay forma que los especuladores de las compañías de seguros y de atención médica renuncien pacíficamente a su control sobre el sistema de prestación de atención médica en Estados Unidos. Los trabajadores deben adoptar una política independiente para luchar por los intereses de la clase trabajadora que rechace el sistema de atención médica con fines de lucro y luche por la expropiación de la industria de la atención médica y su reorganización en interés de la clase trabajadora bajo el control de un gobierno de los trabajadores.

(Publicado originalmente en inglés el 24 de enero de 2020)