Docenas mueren en nuevos enfrentamientos fronterizos entre Turquía y Siria

por Ulas Atesci
5 febrero 2020

Las recrudecidas tensiones entre las fuerzas militares turcas y sirias en la provincia de Idlib, en el noroeste de Siria, estallaron ayer en forma de sangrientas luchas. Docenas de soldados sirios fueron asesinados después de que las fuerzas turcas culparan a las fuerzas leales al presidente sirio Bashar al-Asad de bombardear posiciones turcas, lo que provocó la muerte de seis soldados turcos. Esta violencia amenaza con convertirse en una confrontación directa entre Turquía, un Estado miembro de la OTAN y el aliado con armas nucleares del régimen sirio, Rusia.

Un convoy de las Fuerzas Armadas turcas en la ciudad norteña de Sarmada, provincia de Idlib, Siria (AP Photo/APTN)

En un comunicado, el Ministerio de Defensa turco afirmó que los bombardeos sirios atacaron "nuestros elementos enviados como refuerzos para evitar enfrentamientos en Idlib, a pesar de que sus posiciones se coordinaran de antemano".

Antes de partir hacia Ucrania en una visita oficial, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, dijo: "Turquía ha tomado represalias contra este ataque como lo hizo anteriormente, y continúa con las represalias". Agregó que "unas 40 posiciones han sido atacadas en una operación en curso", afirmando que "30-35 tropas del régimen sirio" fueron asesinadas por obuses y bombas turcas lanzadas desde aviones de combate F-16. Los informes posteriores indicaron que 12 soldados sirios fueron asesinados y aproximadamente 20 heridos.

Erdoğan continuó: "Estamos decididos a continuar nuestras operaciones para garantizar la seguridad de nuestro país, nuestra nación y nuestros hermanos en Idlib", es decir, las milicias islamistas vinculadas a Al Qaeda. Amenazaron a Rusia "a no interponerse en el camino de Turquía".

Sin embargo, el ejército ruso negó las afirmaciones de Turquía de haber notificado a Moscú la posición de las tropas turcas. Según RT, el Centro Ruso para la Reconciliación Siria declaró: "Las unidades del ejército turco llevaron a cabo movimientos dentro de la zona de reducción de tensiones de Idlib durante la noche del 2 al 3 de febrero sin informarle al lado ruso y fueron atacadas por las tropas del Gobierno sirio, que apuntaban a terroristas al oeste de Saraqib".

Al menos 4 de los 12 puestos de observación militar de Turquía en Idlib todavía están asediados por las fuerzas del régimen sirio.

El choque se produjo en medio de las crecientes tensiones entre los funcionarios turcos y sus homólogos rusos y sirios por la ofensiva siria contra las fuerzas vinculadas a Al Qaeda en Idlib, y los importantes logros de las tropas sirias respaldadas por Rusia e Irán en las últimas semanas. Se apoderaron de Maaret al-Numan, una ciudad estratégica.

La semana pasada, Erdogan criticó a su "socio ruso" por primera vez desde el golpe militar de 2016 lanzado contra él con el respaldo de Estados Unidos y Alemania. Alegó que Rusia "no cumple" con el acuerdo de Sochi de septiembre de 2018 para establecer una "zona desmilitarizada" y patrullada conjuntamente entre las tropas del Gobierno sirio y los "rebeldes" respaldados por Occidente que están concentrados en la provincia de Idlib, en el noroeste de Siria. Agregó que las negociaciones del proceso de Astana entre Rusia, Irán y Turquía están "muertas".

Erdogan también amenazó el viernes: “No nos quedaremos mirando la situación en Siria. ... No dudaremos en hacer lo que sea necesario, incluido el uso de la fuerza militar".

El portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, respondió: "Rusia cumple totalmente con los acuerdos de Sochi en la zona de Idlib", y agregó que "una gran cantidad de terroristas permanecen en la zona".

Posteriormente, el sábado, combatientes islamistas respaldados por Turquía de al-Bab, un área controlada desde 2017 por Turquía y la milicia opositora del Ejército Nacional Sirio, lanzaron un contraataque contra las fuerzas del régimen sirio. La fuerza aérea rusa respondió bombardeando al-Bab. Según Moscú, los combatientes islamistas mataron al menos a 40 soldados sirios la semana pasada. Después de los ataques rusos, muchos vehículos militares turcos ingresaron a Siria en el cruce fronterizo de Kafrlosin, según reportó Al-Arabiya el domingo.

A pesar de los mayores lazos militares estratégicos entre ambos países, con el despliegue de misiles antiaéreos rusos S-400 en Turquía y el gasoducto TurkStream, que Washington ha denunciado, la inestable alianza entre Ankara y Moscú no había estado tan cerca de colapsar desde noviembre de 2015. En ese momento, varios aviones turcos derribaron a un bombardero ruso a lo largo de la frontera sirio-turca, llevando a Rusia y Turquía, y potencialmente a toda la alianza de la OTAN, al borde de la guerra.

Mientras los altos funcionarios estadounidenses denuncian a las fuerzas sirias y rusas que luchan en la provincia de Idlib, parece que el Gobierno turco está retrocediendo hacia una alineación más estrecha con Washington. A fines de diciembre, Trump tuiteó sobre Idlib que “Rusia, Siria e Irán están matando o están en camino a matar a miles de civiles inocentes en la provincia de Idlib. ¡No lo hagan! Turquía está trabajando duro para detener esta carnicería”.

Del mismo modo, el secretario de Estado de EE. UU., Mike Pompeo, declaró la semana pasada: "Estados Unidos está monitoreando con grave preocupación la situación en el noroeste de Siria, donde las fuerzas combinadas de Rusia, el régimen iraní, Hezbolá y el régimen de Asad están llevando a cabo un asalto a gran escala contra el pueblo de Idlib y las provincias occidentales de Alepo".

Mientras tanto, el general de la Fuerza Aérea de EE. UU., Tod Wolters, comandante del Comando Europeo de EE. UU. y comandante supremo aliado de la OTAN en Europa, visitó Ankara el 30 de enero para pláticas centradas en Siria. Se reunió con el ministro de Defensa y el jefe del Estado Mayor turco.

El grave peligro de guerra en Siria es el producto directo de la guerra indirecta de casi una década para cambiar el régimen sirio iniciada en 2011 por las potencias imperialistas en Siria, con el respaldo del Gobierno de Erdogan. La guerra de 2011 de la OTAN en Libia y la provisión de armas para las milicias islamistas contra el régimen de Asad fueron la respuesta de las potencias imperialistas a los levantamientos revolucionarios en la clase trabajadora que derrocaron a los dictadores respaldados por el imperialismo en Egipto y Túnez. Su objetivo era socavar la influencia rusa e iraní en toda la región y utilizar a Siria como base para las operaciones.

La lucha entre las tropas turcas y sirias es el resultado sangriento de las repetidas maniobras y cambios estratégicos llevados a cabo por las potencias imperialistas durante esta década de guerra.

Inicialmente, las potencias imperialistas lideradas por Washington, los jeques petroleros del golfo Pérsico y Turquía enviaron a decenas de miles de islamistas vinculados con Al Qaeda a Siria, especialmente a través de Turquía, un proceso coordinado por la CIA que llevó a la creación del Estado Islámico de Irak y Siria, el monstruo de Frankenstein de Washington. En 2014, después de que el Estado Islámico invadiera Irak desde Siria, amenazando al Estado títere iraquí de Washington, las potencias de la OTAN lanzaron una nueva intervención en Irak y Siria en la llamada "guerra contra el Estado Islámico".

Con sus aliados islamistas en Siria divididos y derrotados, las potencias imperialistas convirtieron a las milicias de las Unidades de Protección Popular (YPG) nacionalistas kurdas en su principal fuerza patrocinada dentro de Siria. Sin embargo, Ankara vio a las YPG, vinculadas al Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) contra el cual Ankara ha librado una sangrienta contrainsurgencia en el sudeste de Turquía durante los últimos 35 años, como una amenaza fundamental para la integridad territorial de Turquía. Erdogan se acercó a Moscú para enfrentar a las YPG, lo que llevó al intento de golpe de Estado respaldado por Estados Unidos y Alemania en julio de 2016, y repitió las incursiones turcas contra las fuerzas kurdas en el norte de Siria.

El año pasado, Washington abandonó a las fuerzas kurdas en el norte de Siria. Las fuerzas del régimen turco y sirio invadieron el área. Como advirtió el World Socialist Web Site en ese momento, “Mientras el ejército sirio respaldado por Irán marcha hacia el norte para encontrarse con las fuerzas de invasión turcas y sus aliados 'rebeldes' sirios vinculados con Al Qaeda, Oriente Próximo y el mundo están al borde de una guerra total. ... Turquía se ha hundido en la vorágine producida por tres décadas de guerra imperialista en Oriente Próximo".

Si bien Moscú negoció una tregua inestable entre las fuerzas del Gobierno turco y sirio en la región el año pasado, esta tregua ahora está al borde del colapso, especialmente a medida que aumentan las tensiones entre Turquía y Rusia en Libia, donde respaldan a bandos rivales de la guerra civil desencadenada por la guerra de la OTAN de 2011.

Sobre todo, Washington sigue aumentando las tensiones en Siria, ya que amenaza a Irán con una guerra regional, y continúa ocupando los campos de petróleo y gas de la provincia de Deir Ezzor, en el noreste de Siria, con sus fuerzas de las YPG y ha aumentado las tensiones en toda la región con su asesinato con drones del general iraní Qasem Soleimani el 3 de enero en Bagdad. Estas políticas, parte de una preparación a gran escala para el conflicto “entre grandes potencias” con Rusia y China en todo Oriente Próximo, están llevando al mundo al borde de una guerra total entre potencias con armas nucleares.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 4 de febrero de 2020)