El presupuesto solicitado por Trump: una nueva ofensiva en la contrarrevolución social

15 febrero 2020

El presupuesto federal propuesto por Donald Trump es un anuncio de que la clase gobernante estadounidense está profundizando su ofensiva contra los derechos sociales y las condiciones de vida de la clase obrera estadounidense e internacional.

Los recortes propuestos transferirían billones de dólares de las masas obreras a las manos de la aristocracia financiera y la adinerada clase media-alta. Las consecuencias serían devastadoras para cientos de millones de trabajadores desde la cuna a la tumba. El plan presupuestario expone el fraude total de la afirmación de Trump de que representa a “los hombres y mujeres olvidados”.

Trump propone recortar $900 mil millones del seguro Medicaid, $500 mil millones del seguro Medicare, $24 mil millones de la seguridad social y miles de millones más de los cupones de alimentos, programas extracurriculares, fondos para los estudiantes sin techo, subsidios para las escuelas rurales, préstamos estudiantiles y asistencia a los niños y madres empobrecidas. También encamina al ejército estadounidense a una guerra contra “grandes potencias” rivales, Rusia y China, incluyendo un plan de $50 mil millones para modernizar el arsenal nuclear estadounidense.

Los recortes propuestos de Trump para departamentos como los de Educación (8 por ciento), Interior (13,4 por ciento), Vivienda y Desarrollo Urbano (15,2 por ciento), Salud y Servicios Humanos (9 por ciento) y Protección Ambiental (26,5 por ciento) constituyen pasos hacia desmantelar los programas sociales y todas las regulaciones gubernamentales sobre las actividades empresariales.

Presidente Donald Trump habla con miembros de la prensa [Official White House Photo by Joyce N. Boghosian]

El anuncio de la propuesta presupuestaria de la Casa Blanca da inicio a la charada en que el Partido Demócrata pretende estar indignado por los recortes propuestos hasta que accede al final a muchas de las demandas. Bajo condiciones en que la gran mayoría de los estadounidenses están exigiendo un mayor gasto en programas sociales, mayores impuestos a los ricos y una redistribución de la riqueza de la cima a los del fondo, el resultado inevitable de las negociaciones presupuestarias bipartidistas será un giro de toda la élite política hacia la derecha.

Esto fue previsto por la presidenta demócrata de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi. Cuando le preguntaron el jueves sobre el próximo presupuesto de Trump, dijo:

“Les digo a mis miembros todo el tiempo: ‘No hay tal cosa como un resentimiento eterno. Hay amistades eternas, pero nunca sabes cuál causa compartirás con alguien que quizás percibas como tu enemigo ahora. Todos son un posible aliado en lo que venga”.

Esta oferta de amistad a Trump se produjo 24 horas después del colapso del juicio político demócrata, un proceso que Pelosi y los gestores demócratas del juicio político llamaron a Trump “traidor” y títere de Rusia por retener $391 millones en ayuda militar al Gobierno nacionalista de derecha de Ucrania, el cual financia y arma a fuerzas paramilitares ultraderechistas. Utilizando el idioma del mccarthismo, el principal gestor demócrata del juicio político, Adam Schiff, dijo que Trump estaba previniendo que EE. UU. armara a Ucrania, algo necesario para que “combatamos a Rusia allá y no tengamos que combatir a Rusia aquí”.

Las denuncias de los líderes demócratas contra Trump sobre cuestiones de política exterior imperialista y la cruzada demócrata por la censura en línea, con sus llamados a una amistad bipartidista en cuestiones de política social e interna.

Desde el día en que Trump asumió su cargo, el Partido Demócrata ha facilitado sus ataques contra los niveles de vida y derechos democráticos, desviando y suprimiendo primero las protestas masivas que estallaron inmediatamente tras la inauguración de Trump en enero de 2017 y en respuesta a su veto a viajantes y ataques a inmigrantes y luego, en los últimos tres años, votando a favor de importantes elementos de la agenda de Trump.

El año pasado, los demócratas votaron abrumadoramente a favor de la aprobación del presupuesto récord de Trump de $738 para el Pentágono, que permite que el Gobierno siga deteniendo a prisioneros en la bahía de Guantánamo y ofreció $3,6 mil millones para “rellenar” los fondos para el muro fronterizo de Trump.

Los demócratas también aprobaron darle a Trump $4,6 mil millones para financiar el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, sigas en inglés) y la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), a pesar de la masiva oposición a la separación de familias y la detención de niños inmigrantes, problemáticas persistentes que el Partido Demócrata y la prensa corporativa han esencialmente bloqueado en la cobertura nacional.

Estos son solo los ejemplos más atroces. Una versión del recorte de impuestos de Trump a las empresas, que será extendido por el presupuesto solicitado, fue inicialmente propuesta por la Casa Blanca de Obama. Obama recortó los cupones de alimentos, Medicare y otros programas.

Algunos candidatos presidenciales demócratas están utilizando la propuesta presupuestaria de Trump como una oportunidad para exigir una mayor reducción al déficit, oponiéndose verbalmente al presupuesto de Trump pero centrando sus ataques en las propuestas de Bernie Sanders de aumentar el gasto social.

El Washington Post señaló ayer que el presupuesto de Trump fue filtrado al Wall Street Journal: El exvicepresidente Joe Biden les ha advertido a los demócratas que no apoyen una agenda que llame a objetivos de política social irrealistas y Buttigieg declaró en un evento del ayuntamiento de Nashua, N.H., el domingo que era tiempo de ponerse serios sobre el aumento del déficit, a pesar de que “no sea popular hablar mucho en círculos progresistas sobre la deuda”.

La prensa corporativa alineada con los demócratas ha recibido el presupuesto de Trump con mucha menos preocupación que la posibilidad de que Sanders obtenga la nominación demócrata. Antes de las primarias ayer de New Hampshire, el comentarista televisivo de MSNBC, Chris Matthews, alegó que los socialistas llevarán a cabo “ejecuciones en Centra Park” de Nueva York, mientras que el analista noticiero de NBC News, Chuck Todd, comparó a los simpatizantes de Sanders como “camisas pardas” nazis [como las Sturmabteilung o “SA”).

Este idioma muestra que, por más serio que sean los conflictos, ambas facciones de la clase gobernante están aliadas en la lucha existencial para proteger la riqueza de la aristocracia financiera contra de la creciente oposición social desde abajo. No temen a Sanders, un antiguo político en Washington y leal miembro del caucus demócrata Lo que temen es el creciente movimiento a la izquierda entre los trabajadores, jóvenes y estudiantes reflejado en el apoyo a Sanders y que el senador de Vermont no pueda controlar.

Todas las facciones de la clase gobernante perciben las manifestaciones masivas en Francia, Chile, Puerto Rico, Sudán y otras partes como señales ominosas de lo que se avecina.

El Gobierno en crisis de Trump, tras haber emergido victorioso y políticamente fortalecido a la debacle del juicio demócrata, está preparándose para las batallas de clases construyendo un movimiento fascistizante y amenazan con permanecer en el poder independientemente del resultado de las elecciones de 2020.

Varias secciones del Partido Demócrata están utilizando una estrategia distinta, elevando a figuras como Sanders y la miembro de los Socialistas Democráticos de EE. UU. (DSA), Alexandria Ocasio-Cortez para alimentar las ilusiones populares en que el Partido Demócrata puede ser reformado, de que la clase gobernante puede ser presionada para que implemente una política social progresista y que no es necesaria una lucha social independiente.

Esta es una utopía inútil. Incluso si Sanders lograra ganar la nominación en cara a los ataques de la cúpula del Partido Demócrata y los esfuerzos tras bastidores del Comité Nacional Demócrata para detenerlo, todo su programa se reduce a pedirle a la red de generales, espías y ejecutivos que controla EE. UU., a que renuncie voluntariamente a billones de dólares. Explicando la futilidad del Nuevo Trato de Franklin Roosevelt, León Trotsky escribió que los partidarios del Nuevo Trato “acaban apelando a monopolistas a que no se olviden de la decencia y los principios de la democracia. Pero, ¿cómo es esto distinto a rezar por lluvia?”.

Los candidatos del Partido Socialista por la Igualdad de 2020 —Joseph Kishore para presidente y Norissa Santa Cruz para vicepresidenta— llaman a los trabajadores a romper con ambos partidos del capitalismo estadounidense y que movilicen su inmenso poder social en la lucha por controlar el mando de la economía mundial.

El total del presupuesto solicitado por Trump es de $4,8 billones—mucho menos de los $27 billones que controlan los 2.170 milmillonarios del mundo—. Redistribuir la riqueza del mundo requiere la construcción de un movimiento revolucionario de masas para confiscar la riqueza de la aristocracia financiera y colocar las fuerzas productivas del mundo bajo el control democrático de la clase obrera internacional.

(Publicado originalmente en inglés el 12 de febrero de 2020)

Eric London