El peronismo se apoya en el FIT-U para implementar austeridad del FMI en Argentina

por Andrea Lobo
20 febrero 2020

Ante un impago inminente de la deuda pública, el presidente argentino Alberto Fernández anunció nuevos recortes de pensiones y otras medidas de austeridad la semana pasada mientras renegocia $100 mil millones en pagos de la deuda, comenzando por $44 mil millones debidos al Fondo Monetario Internacional (FMI).

El año pasado, la ira de millones que cayeron bajo la pobreza oficial, cientos de miles que perdieron sus empleos y muchos más que vieron su nivel de vida colapsar bajo el Gobierno de Mauricio Macri fue descarrilada por los sindicatos y partidos peronistas a través de huelgas “Hollywood” y promesas de que la elección de Fernández pondría fin a la austeridad y mejoraría las condiciones sociales.

Sin embargo, las autoridades peronistas han dedicado sus dos meses en el poder reasegurando a los inversores de que aplicarán brutalmente la austeridad y utilizarán medidas de Estado policial para aplastar la oposición. No hay otra interpretación para la visita de Fernández a Israel, sus intentos de obtener el respaldo del presidente fascistizante brasileño Jair Bolsonaro y su invitación de tropas extranjeras al país.

EL 7 de febrero, Jorge Argüello, embajador argentino en Washington, reportó orgullosamente a CNN que, tras visitar el Departamento de Estado, el Pentágono, el FMI y otras instituciones imperialistas, obtuvo el mensaje de Donald Trump de que Fernández puede “contar con él” durante las pláticas con el FMI. El FMI proclamó el jueves pasado que rechazaría una reducción “significativa” en la deuda argentina.

Mientras se redirecciona el enojo popular hacia ellos, los partidos y sindicatos peronistas están dependiendo del Frente de Izquierda y los Trabajadores-Unidad (FIT-U) para prevenir que los trabajadores saquen las conclusiones necesarias, es decir, reconocer el carácter de clase burgués del Gobierno y el peligro mortal y contrarrevolucionario que representa.

En sus publicaciones, entrevistas con medios corporativos e intervenciones en el Congreso, el FIT-U está presentando el régimen como un árbitro desclasado que simplemente tiene las tácticas incorrectas para enfrentar al FMI y defender Argentina. En ninguna parte declara que el único “interés nacional” es el de la burguesía y que solo se puede obtener intensificando la explotación de los trabajadores argentinos para competir por el capital y los mercados extranjeros.

El impago de 2001 y la crisis actual no dejan campo para dudar que, ante la amenaza de una huida de capitales punitiva, poner fin a la austeridad requiere que la clase obrera expropie la riqueza mal habida de toda la aristocracia financiera, las transnacionales y las mayores corporaciones locales, mientras apela a los trabajadores internacionalmente, particularmente en EE. UU. y Europa, a que defiendan y expandan estas medidas.

El miércoles, después de que el ministro de Economía, Martín Guzmán presentara las medidas de austeridad del Gobierno en color rosa al Congreso—refiriéndose al horrendo 2,3 por ciento de inflación para enero como una maravilla—, ambos legisladores del FIT-U, Rominá del Plá (Partido Obrero, PO) y Nicolás del Caño (Partido de los Trabajadores Socialistas, PTS) llamaron a repudiar la deuda, al mismo tiempo que la describían como la culpa del Gobierno de Macri.

Después de la sesión, el canal Crónica expuso el engaño sobre repudiar la deuda, preguntándole a del Plá qué ocurriría después de eso. Los presentadores directamente indagaron si existía un “contexto parecido” a la Revolución rusa y una guerra imperialista. Esquivó la pregunta y dijo: “Miré lo que estamos es en una situación de sometimiento integral, de crisis cada vez mayor… El propio ministro Guzmán analiza en trabajos teóricos la inhabilidad de renegociar con este tipo de fondos para poder sacar adelante a los países”.

El canal C5N le preguntó a del Caño directamente si los peronistas eran responsables de la situación que enfrentan los jubilados. Simplemente insistió en que pagar la deuda “va en contra de los intereses populares”, añadiendo que algunos peronistas respaldaron los recortes del Gobierno previo y otros se opusieron. Sin embargo, ignoró completamente el papel de los peronistas bajo Macri en suprimir la oposición popular.

Mientras actúan como una herramienta propagandista a favor del peronismo, el FIT-U convocó a una marcha el miércoles separada de aquella convocada por las centrales sindicales para protestar la llegada de oficiales del FMI al país. El FIT-U presentó sus diferencias en los términos más inciertos, como “quienes estamos dispuestos a defender el futuro sin fisuras y quienes están dispuestos a negociarlo”.

El FIT-U no solo encabeza varios sindicatos que permanecen en las centrales peronistas tras décadas de constantes traiciones, sino que siguen llamando a los trabajadores a que apelen al aparto sindical. El 11 y 13 de febrero, La Izquierda Diario del PTS llamó a que las “centrales sindicales” convoquen un paro el día internacional de la mujer que incluya la demanda de repudiar la deuda.

Un artículo el 27 de enero denuncia el “pacto social” que piden los peronistas, añadiendo en el mismo respiro “la exigencia a las centrales sindicales y gremios que rompan la tregua con los gobiernos y convoquen asambleas para definir un plan de lucha…”.

El PO y Nahuel Moreno, el predecesor político del PTS, utilizaron justo estos llamados para encadenar a los trabajadores a los sindicatos peronistas a través de los levantamientos revolucionarios de 1968-1976, incluso cuando la burocracia peronista había formado escuadrones para asesinar a trabajadores izquierdistas. Estas tendencias políticas habían rechazado mucho antes el trotskismo y se dedicaron a subordinar a los trabajadores a distintas formas de nacionalismo pequeñoburgués y burgués.

Lejos de extraer lecciones del periodo, la edición actual de Ideas de Izquierda, impreso por el PTS, incluye cuatro ensayos sobre el levantamiento del Cordobazo en 1969, mencionando solo una vez a Moreno para aplaudir que rechazó seguir a su aliado Mario Santucho en disolver el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) en un foco guerrillero en 1968. El fatal camino del guerrillerismo seguido por Santucho, no bastante, había sido preparado por el propio Moreno, quien se había declarado “castrista” y afirmado que la Revolución cubana mostró que “Hemos superado el esquema trotskista de que sólo el proletariado es la vanguardia de la revolución”.

Por el contrario, el PTS está allanando el camino para nuevas traiciones, demostrando que también representa intereses de clase antagonistas a los de la clase obrera.

En la misma edición de Ideas de Izquierda, Juan Dal Maso avanza la sofistería “los peronismos reciclados de las últimas décadas, que tienen bases sociales heterogéneas y superpuestas”, ocultando así el carácter plenamente burgués de los partidos y sindicatos peronistas. Luego explica que “quizás este tránsito [del peronismo] hacia el conservadurismo esté relacionado con ciertas ‘ausencias presentes’ de la teoría de [Ernesto] Laclau. En otras palabras, el peronismo está girando a la derecha porque carece del discurso populista correcto para vender la idea de que representa un conjunto “heterogéneo”, es decir supraclasista.

Es precisamente en esto que intenta ayudar el FIT-U cuando apela al peronismo, presentándolo como “progresista” y “reformista”, e insistiendo en que los sindicatos siguen siendo “organizaciones obreras”. El FIT-U plantea la demanda, en las palabras de Trotsky, de que “el diablo se convierta totalmente al cristianismo, y que utilice sus cuernos en favor de las obras pías en vez de hacerlo contra los obreros y los campesinos. Al plantear tales condiciones actuaríamos en el fondo, como si fuésemos los abogados del diablo y solicitaríamos de él que nos permitiera ser sus padrinos”.

Trotsky continúa: “La intervención independiente del proletariado en el campo revolucionario puede privar a la burguesía de la posibilidad de explotar del todo”. Se podría añadir que también amenaza los privilegios de las capas de la clase media-alta en los sindicatos y la academia cuyos intereses se ven reflejados en la política del FIT-U.

Una lucha auténtica contra los dictados de austeridad del FMI exige la movilización de la clase obrera bajo un programa socialista e internacionalista, en oposición inquebrantable contra el peronismo y sus apologistas pseudoizquierdistas. Esto significa construir secciones del Comité Internacional de la Cuarta Internacional en Argentina y globalmente.

(Publicado originalmente en inglés el 19 de febrero de 2020)

 

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