La caída impulsada por el coronavirus ha eliminado 22 millones de empleos en los EE.UU.

por Niles Niemuth
18 abril 2020

El Departamento de Trabajo de EEUU informó el jueves que 5,2 millones de trabajadores más habían solicitado el desempleo la semana pasada, elevando el número total de solicitudes en las últimas cuatro semanas a 22 millones, lo que no tiene precedentes. Esto marca el mayor aumento en el desempleo jamás registrado en el país y equivalente a todos los empleos creados desde mediados de 2009, el comienzo de la recuperación oficial de la Gran Recesión.

Las pérdidas de empleos sin precedentes se producen en medio de una ola de cifras económicas que muestran el impacto devastador de la epidemia de coronavirus en la economía estadounidense y mundial. El miércoles, el Departamento de Comercio informó de la mayor disminución mensual en las ventas minoristas desde que las cifras se compilaron por primera vez hace 30 años, un 8,7 por ciento, más del doble del récord mensual anterior, establecido durante el colapso de Wall Street en 2008. Mientras tanto, la Reserva Federal informó del mayor descenso en la producción industrial desde el cierre que siguió al final de la Segunda Guerra Mundial en 1946.

Las industrias golpeadas con toda su fuerza por los cierres por el coronavirus sufrieron lo peor. La industria de las aerolíneas estadounidenses se ha derrumbado, con solo el 4 por ciento del número típico de pasajeros diarios en comparación con el año pasado, ya que los viajes interestatales e internacionales se han detenido en gran medida. Los grandes minoristas van a la quiebra. Best Buy dijo que despediría a 51.000 trabajadores de tienda, el 40 por ciento del total, a partir del domingo. J. C. Penney no pudo hacer un pago de intereses de $12 millones sobre las deudas el miércoles, lo que lo dejó a 30 días del impago total.

Gente espera haciendo cola en el almacén de comida La Campaña Contra el Hambre, el jueves 16 de abril de 2020, en el barrio Bedford-Stuyvesant de Brooklyn en Nueva York. Foto AP/Mary Altaffer)

Los despidos masivos se producen cuando los gobernadores estatales ordenaron cerrar a las fábricas, restaurantes, teatros y la mayoría de las pequeñas empresas para contener la propagación del mortal coronavirus, que ya ha infectado a más de 670.000 personas en los EEUU y ha matado a más de 34.000.

Si bien los Estados que siguen siendo epicentros de la enfermedad (Nueva York, Nueva Jersey, Michigan y Luisiana) están comenzando a ver algunas señales de que el distanciamiento social ha aplacado el crecimiento en el número de casos, hay noticias de que el COVID-19 ahora está comenzando a golpear a otros Estados, así como a pequeñas ciudades y áreas rurales del país, lo que resultó en el cierre de mataderos y plantas de procesamiento de carne.

Un mes después de las iniciativas del gobierno con un retraso criminal para contener al COVID-19, millones de personas están desesperadas por obtener dinero, no pueden pagar el alquiler, la hipoteca o los préstamos para automóviles, así como deudas de tarjetas de crédito y préstamos estudiantiles. Miles de personas han hecho cola durante horas en todas las ciudades y comunidades para recibir la ayuda alimentaria que tanto necesitan, incluidos los miembros de la clase media que nunca tuvieron que depender de ese apoyo.

Los economistas proyectan que Estados Unidos y la economía mundial sufrirán la peor contracción desde la Gran Depresión de la década de 1930. Las ventas minoristas y la producción industrial en los EEUU ya han colapsado en cantidades récord y se espera que disminuyan aún más si se levantan las medidas de distanciamiento social.

A pesar de que las cifras de desempleo reportadas hasta ahora no tienen precedentes, lo que sugiere una tasa de desempleo actual del 17 por ciento, aún no captan el alcance de la crisis que enfrentan la clase trabajadora y los propietarios de pequeñas empresas. Las solicitudes semanales estuvieron limitadas por el fin de semana de vacaciones de Pascua y muchos trabajadores aún informan de que no pueden presentar la solicitud debido a centros de llamadas sobrecargados, sitios web fallidos y sistemas de aplicaciones arcaicos. Los contratistas y los trabajadores de la "economía del empleo precario" se enfrentan a largos retrasos para obtener acceso a las prestaciones por desempleo, mientras que millones de trabajadores indocumentados no tienen esperanzas de recibir ningún tipo de asistencia gubernamental.

Las personas que son despedidas de su trabajo no reúnen las condiciones para ningún tipo de seguro de paro y los que se han mudado recientemente de un Estado a otro están teniendo grandes dificultades para presentar una solicitud. Se pone todo tipo de obstáculo en el camino de los trabajadores para que lo esquiven y así recibir unos cientos de dólares cada semana. Se estima que hasta 35 millones de personas podrían perder el seguro de salud pagado por el empleador debido a los crecientes despidos. No se está haciendo nada por nadie que no sea ya rico.

El Programa de protección de sueldos de $349 mil millones, que aparentemente estaba destinado a ayudar a los propietarios de pequeñas empresas a mantener a sus empleados en la nómina, ya se ha agotado, dejando a decenas de miles de propietarios de negocios y sus empleados en la estacada. Mientras tanto, entre las "pequeñas empresas" que han recibido préstamos multimillonarios a través del programa se encuentran conglomerados gigantes, incluyendo Potbelly Corporation, que emplea a 6.000 personas y opera 474 tiendas de sándwiches en los Estados Unidos y en el resto del mundo, y Ruth's Hospitality Group, que opera una cadena de más de 100 restaurantes de carnes en América del Norte y Asia.

En estas condiciones, a millones de personas se les da la opción de quedarse en casa y pasar hambre o ir a trabajar y arriesgarse a la enfermedad y la muerte.

El presidente Donald Trump, quien ayer lanzó su plan para reabrir la economía estadounidense, está tratando de aprovechar la desesperación de los trabajadores y la clase media para su ventaja para forzar la apertura de la economía después de canalizar billones de dólares a los grandes bancos y corporaciones, una medida que conducirá a decenas de miles más de muertes por COVID-19. Las protestas organizadas por los partidarios de Trump contra los gobernadores demócratas en Michigan, Kentucky y Carolina del Norte y otros Estados que exigen el fin de los confinamientos son una expresión particularmente atrasada de la desesperación muy real que ahora sienten millones de personas.

Los trabajadores deberían rechazar con desprecio este marco y luchar por la distribución democrática de billones de dólares en ayuda social a todos los sectores de la sociedad que están siendo devastados por la pandemia.

¿Qué se requiere para satisfacer los intereses de los trabajadores sin sacrificar su vida y la vida de sus familias en beneficio de Wall Street?

1. Nacionalizar los bancos y las grandes corporaciones, redirigiendo los billones que se están canalizando a los ricos para apoyar completamente a los trabajadores y las pequeñas empresas durante la pandemia.

El rescate de $6 billones autorizado por la mal llamada Ley CARES, la mayor parte de la cual se canalizó de inmediato a Wall Street, sería suficiente para proporcionar a cada hombre, mujer y niño en Estados Unidos un cheque de aproximadamente $18.000. En cambio, los trabajadores han tenido que esperar semanas por un mero estímulo de $1.200, y muchos más tienen que esperar meses por cualquier tipo de ayuda en efectivo. Gracias a una disposición fiscal de la ley, el multimillonario promedio que posee una compañía de transferencia recibirá un estímulo de $1,6 millones. El multimillonario CEO de Amazon, Jeff Bezos, se ha beneficiado de la pandemia, aumentando su patrimonio neto en $23,6 mil millones, lo suficiente para dar a cada trabajador de Amazon una bonificación de $31.000. La afirmación de que no hay dinero para las necesidades de la clase trabajadora nunca ha sido más una mentira.

2. No al regreso al trabajo para negocios no esenciales, y condiciones de trabajo seguras garantizadas para todos aquellos que trabajan en trabajos esenciales hasta que termine la pandemia.

Si se van a salvar las vidas de cientos de miles en todo el mundo, se debe contener el coronavirus, hasta que se desarrolle una vacuna, las personas deben mantener medidas de distanciamiento social, lo que significa mantener cerrada la mayoría de las empresas. Los trabajadores de hospitales, tiendas de comestibles, procesamiento de alimentos, transporte y logística deben recibir toda la protección posible contra el coronavirus y recibir un pago completo y cubrir todos los costos de atención médica si se enferman.

3. Financiación total para pruebas, rastreo y cuarentena.

Las pruebas para el COVID-19 y los esfuerzos para controlar su propagación aún faltan criminalmente en los Estados Unidos. Cientos de miles de millones deben gastarse en desarrollar, distribuir y llevar a cabo pruebas y, posteriormente, rastrear los contactos de aquellos que dan positivo y proporcionarles condiciones de cuarentena seguras. La respuesta a la crisis económica histórica que se extiende por todo el mundo no es un retorno inmediato a la "normalidad", sino un movimiento masivo e independiente de la clase trabajadora, liderando detrás de sí los mejores elementos de la clase media, luchando por una reorganización de la sociedad para satisfacer las necesidades de los seres humanos, no las necesidades rapaces y asesinas del sistema de ganancias.

(Publicado originalmente en inglés el 17 de abril de 2020)