"Trump está más interesado en poner en marcha la economía que en nuestras vidas"

Trabajadores automotores estadounidenses se oponen a la premura de reabrir las plantas

por Jerry White
27 abril 2020

Los trabajadores automotrices en los Estados Unidos están expresando su preocupación y enojo por los planes de reiniciar la industria automotriz a pesar de las advertencias de los expertos en salud pública que congregar a miles de trabajadores en las fábricas acelerará la propagación de la mortal pandemia COVID-19. Pese a que el número de muertos ha llegado a 190,000 en todo el mundo y se acerca a 50,000 en los Estados Unidos, los fabricantes de automóviles están reabriendo plantas en Asia, Europa y América del Norte.

“Es ridículo tratar de obligarnos a volver al trabajo”, dijo un trabajador de la FCA en la planta Jeep de Toledo, Ohio, al World Socialist Web Site. “La pandemia está lejos de terminar. Si volvemos, la ola solo aumentará. No hay forma que podamos mantenernos seguros en una planta de ensamblaje que trabaje en la línea. No puedes construir Jeeps a seis pies de distancia”.

Los trabajadores montan camiones Ford en la planta de camiones Ford Kentucky en Louisville, KY (AP Photo/Timothy D. Easley)

La industria automotriz norteamericana se cerró a mediados de marzo después de una ola de huelgas salavajes [espontáneas] y otras acciones laborales en Michigan, Ohio e Indiana, junto con Ontario , Canadá, por la negativa de los fabricantes de automóviles y el sindicato United Auto Workers a cerrar las plantas, a pesar que los trabajadores caían enfermos. La demora ha costado la vida de al menos dos docenas de trabajadores de Fiat Chrysler y Ford.

Los ejecutivos automotrices se reunieron con Trump la semana pasada y están implementando planes para abrir plantas de ensamblaje a principios de mayo. Los gobernadores de los estados industriales del medio oeste, incluido la demócrata de Michigan Gretchen Whitmer, han tratado de presentarse como más cautelosos, pero han dejado en claro que van a liberar las medidas de bloqueo para satisfacer las necesidades de las corporaciones.

“Vamos a tener que analizar el proceso de reincorporación de sectores de nuestra economía”, declaró Whitmer a principios de esta semana. Aunque, según los informes, está considerando extender su orden de quedarse en casa hasta mediados de mayo, dijo que dependería en gran medida de las empresas “mejorar sus protocolos, ya sea la limpieza de sus espacios de trabajo o el uso de máscaras de tela pueden adquirir ahora”.

Al momento de escribir este artículo, Michigan tiene 35,291 casos confirmados de COVID-19, con 1,325 casos nuevos registrados el jueves, el número más alto desde el 14 de abril y el tercer día consecutivo que los casos han aumentado nuevamente. Los tres condados que conforman el área metropolitana de Detroit—Wayne, Oakland y Macomb— que también que son el centro de la industria automotriz del estado, representan el 75 por ciento de los casos y el 82.5 por ciento de las casi 3.000 muertes de Michigan.

El UAW estableció un Grupo Automotriz de Trabajo de Coronavirus en conjunto con GM, Ford y FCA para cubrir a las corporaciones mientras buscan reabrir las plantas y sacrificar a los trabajadores en busca de sus ganancias. “Estamos contentos con la respuesta y la cooperación de las compañías automotrices para trabajar a través de los protocolos de salud y seguridad que necesitaremos en el lugar de trabajo cuando sea apropiado reiniciar”, dijo el jueves por la noche el presidente del UAW, Rory Gamble.

Muy consciente que la temeraria carrera de regreso al trabajo provocaría una ola de oposición, incluso contra UAW, Gamble dijo: “Sugerimos encarecidamente a nuestras empresas en todos los sectores que una fecha de principios de mayo sería demasiado pronto y demasiado riesgosa para nuestros miembros, sus familias y sus comunidades,” y respaldó la charla de Whitmer sobre una extensión del aislamiento.

Sin embargo, los funcionarios sindicales locales ya han enviado mensajes en busca de “voluntarios” que vengan a trabajar la semana próxima para prepararse para la reapertura de las fábricas.

“Recibí una robocall (llamada automática) la semana pasada, que decía que la planta estaría abierta para trabajar el lunes 27 de abril, básicamente invitándome a volver a trabajar”, un trabajador de Dearborn Stamping Plant, donde su compañero de trabajo Gregory Boyd murió de COVID- 19, le dijo a WSWS. “Muchos hombres en la tienda, diría la mayoría, tienen condiciones médicas preexistentes: diabetes, insuficiencia cardíaca, obesidad. Después de dedicar su tiempo a una fábrica de automóviles, tiene problemas médicos. A la empresa no le importa si vives o mueres. Solo quieren comenzar la producción”.

Un joven trabajador automotriz de la planta de camiones Ford Dearborn agregó: “No debemos regresar hasta que no tengamos este Coronavirus bajo control. Necesitamos pruebas al 100 por ciento y no las tenemos. Mi tía fue al Hospital Sinaí Grace para recibir tratamiento de sus condiciones preexistentes; y mientras estuvo allí, dio positivo y murió. Ella tenía 75 años.

“Tenemos que saber lo que está pasando. He estado revisando Internet, y ustedes son las únicas personas que me han dado hechos reales con los que puedo trabajar”, dijo, refiriéndose a WSWS. “Necesitamos eso. Los medios nos dicen lo que las compañías quieren que escuchemos”.

El trabajador de Toledo Jeep denunció los intentos del UAW de hacerse pasar por defensores de la salud y la seguridad de los trabajadores. “Lo que realmente me enoja es cómo el sindicato intentó atribuirse el cierre en marzo. Afirmaron que lo hicieron. ¡No! Los trabajadores protestaron y se marcharon. Todos vieron el video donde el funcionario del sindicato les dice a los trabajadores que ‘se calmen’. Estamos pagando las cuotas sindicales legales a las personas del sindicato, para que mimen a la empresa. Saben exactamente lo que está sucediendo en la planta y no hacen nada. Nuestras cuotas sindicales se están utilizando para pagar los honorarios legales de nuestros funcionarios sobornados y acusados. Ni siquiera lucharán contra un agravio, entonces, ¿cómo podemos depender de ellos para luchar por nuestras vidas?

“Si los hospitales no pueden obtener los EPP que necesitan, ¿cómo los conseguirán los trabajadores automotores?” continuaron. “Muchos de mis compañeros de trabajo tienen asma, diabetes y otras afecciones de salud subyacentes. No hay forma de que estemos a salvo allí. Tenemos 6,000 trabajadores en dos turnos, más conductores de camiones, más personas de repuestos. ¿Cómo en el mundo estaremos seguros en ese ambiente? Antes de la pandemia, la empresa siempre mantenía la línea en movimiento cuando los trabajadores resultaban heridos o caían muertos. Entonces, ¿cómo será con muchas personas enfermas?

“La compañía nos ve como prescindibles. A ellos les gustaría que renunciáramos o muriéramos, así que en lugar de pagarme $29 por hora, pueden pagarle a otra persona $15 por hora. Producimos 500 Jeeps en cada turno, por lo cual cuanto menos nos pagan, más ganancias obtiene la empresa. Alguna opción nos está dando—vas a trabajar y posiblemente mueres, o pierdes tu trabajo”.

La actitud de GM hacia la seguridad de los trabajadores ha quedado demostrada por su decisión de mantener abierto su almacén de Atención al Cliente y Posventa cerca de Flint, Michigan, a pesar de la infección de al menos seis trabajadores, y por el despido el mes pasado de un presidente de un sindicato local, Travis Watkins, en la planta de ejes GMHC en Wyoming, Michigan. Watkins fue despedido, con la complicidad de la UAW, por publicar advertencias sobre la propagación de la enfermedad en la planta en una página privada de Facebook para los trabajadores después que al menos 10 trabajadores fueron “retirados en carros médicos y con máscaras”.

“Volver a trabajar ahora significaría mantener en marcha la pandemia del coronavirus”, dijo un trabajador de GM de Flint Assembly Plant a WSWS. “No se ha estabilizado, muy pocas personas han recibido un test ni tampoco hay seguimiento de contactos. Trump está más interesado en poner en marcha la economía que en nuestras vidas. Es un asesino y presiona el uso drogas que no han sido probadas adecuadamente.

“La situación en los hogares de ancianos es insoportable de ver. ¡Muertos amontonados en armarios! No puede simplemente encender un interruptor y decirle a la gente que vuelva a trabajar. El gobierno es incompetente, y [el candidato presidencial demócrata Joe] Biden da miedo. En cuanto al sindicato, no nos dice qué está pasando. Están totalmente en los bolsillos de GM”.

Para aumentar la producción en los Estados Unidos y Canadá, los fabricantes de automóviles primero deben poner en marcha sus plantas proveedoras, incluso en México. La semana pasada, cientos de trabajadores salieron de las fábricas de Lear Automotive en Ciudad Juárez, al otro lado de la frontera con El Paso, Texas, luego que la gerencia y el sindicato CTM ocultaran la muerte de trabajadores. Al menos dieciséis trabajadores de Lear han muerto en dos instalaciones de la ciudad.

Mónica Rosales, cuyo padre Raúl Rosales murió a principios de esta semana, le dijo al WSWS: “Mi padre comenzó a tener síntomas el 28 de marzo. El 5 de abril ingresó en un hospital privado porque pudo pagar los costos médicos más altos. Nos dijo que tuvo contacto con una persona que parecía estar enferma en el trabajo, que revisaron a esa persona pero no la enviaron a casa. No cerraron las plantas incluso cuando Lear cerró en los Estados Unidos. Es irresponsable que la mantuvieran abierta y expusieran a sus empleados”.

Los trabajadores de otras maquiladoras en Matamoros, frente a Brownsville, Texas, también se declararon en huelga, lo cual obligó al cierre de sus plantas. “Aunque hay temor a represalias y privaciones en el hogar”, dijo un trabajador de Matamoros al WSWS, “lo que importa es nuestra salud y la seguridad de nuestras familias”. Refiriéndose a las muertes en Ciudad Juárez, agregó: “Somos la clase más desprotegida; es como si fuéramos desechables para los empleadores”.

El UAW y los partidos demócrata y republicano no harán nada para constreñir los intereses de ganancias y el dominio económico de las corporaciones y Wall Street. En cambio, planean utilizar el creciente desastre económico—con más de 26 millones de solicitudes de desempleo en las últimas cinco semanas—para impedir que los trabajadores vuelvan al trabajo.

Los trabajadores deben rechazar la falsa elección de morir en el trabajo o morir de hambre. Para luchar por sus derechos a la salud, un lugar de trabajo seguro y la seguridad económica, los trabajadores deben formar comités de fábrica de base, independientes del UAW.

Con las compañías, el UAW y el establishment político acelerando sus esfuerzos para reiniciar los negocios con imprudencia criminal, la formación de estos comités de fábrica es una tarea urgente. Dichos comités deben oponerse a la reapertura de la producción no esencial y, en cambio, exigir una expansión masiva de pruebas gratuitas y universales y protección total de los ingresos para los afectados por los cierres, junto con la supervisión de cualquier plan de retorno al trabajo por parte de los comités de trabajadores en consulta con expertos médicos.

En oposición al nacionalismo del UAW, estos comités deberían unirse con los trabajadores en México y Canadá y organizar luchas transfronterizas.

GM, Ford y Fiat Chrysler han obtenido ganancias récord desde la reestructuración de 2009 basada en recortar los empleos y salarios de los trabajadores, y han desperdiciado miles de millones en recompras de acciones, pagos de dividendos y pagos ejecutivos. En lugar que los trabajadores paguen por la crisis, deben afirmar sus propios intereses de clase, luchando para transformar las corporaciones y los bancos en empresas públicas, de propiedad colectiva y administradas democráticamente por los trabajadores, basadas en la producción para la necesidad humana, no para el beneficio privado.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 24 de abril de 2020)

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