Policía paramilitar lanza gases lacrimógenos contra alcalde de Portland y manifestantes

Trump envía a policías federales a más ciudades

por Barry Grey
25 julio 2020

La Administración de Trump está intensificando sus pasos inconstitucionales hacia una dictadura, lanzando gases lacrimógenos contra las protestas en oposición a la violencia policial en Portland, Oregón, y anunciando el despliegue de la policía federal en otras tres ciudades —Detroit, Cleveland y Milwaukee— que se suman a Chicago y Albuquerque, Nuevo México.

El miércoles por la noche, los efectivos en camuflaje de la “Fuerza de Despliegue Rápido” de la Oficina de Aduana y Protección Fronteriza (CBP, siglas en inglés) usaron una vez más gases lacrimógenos CS, granadas aturdidoras y municiones de pimienta contra las personas que se manifestaban fuera del tribunal federal Mark O. Hatfield. Esta vez, las víctimas de la policía federal, la cual fue aparatada de su trabajo normal de llevar a cabo ataques propios de la Gestapo contra inmigrantes, incluyeron al alcalde demócrata de Portland, Ted Wheeler.

Wheeler, muy despreciado por su papel en desatar a la policía contra manifestantes pacíficos, ganándose el apodo de “Tear Gas Ted” o “Ted de los gases lacrimógenos”, se había unido a los cientos de manifestantes. Apareció entre la multitud en un intento de fingir simpatía y suprimir la furia que se había intensificado por los días de represión policial por parte de las fuerzas paramilitares de Trump. Fue abucheado cuando trató de hablar.

Un efectivo federal empuja a manifestantes frente al tribunal federal Mark O. Hartfield, 21 de julio de 2020 en Portland, Oregón (AP Photo/Noah Berger)

Trump ha desplegado a la policía de la CBP, junto con otras unidades paramilitares dentro del Departamento de Seguridad Nacional, para cumplir con sus amenazas de “dominar las calles” y aplastar las protestas que denuncia como “violencia de turbas” compuestas por la “izquierda radical” y “los anarquistas”. Eligió a Portland, una ciudad gobernada por un alcalde demócrata en un estado controlado por los demócratas, como parte de su intento de crear las condiciones para la imposición de una dictadura presidencial basada en las fuerzas policiales, militares y fascistizantes dentro de su base política.

En los últimos días, la policía paramilitar de la CBP, vestida con un camuflaje genérico sin la insignia de alguna unidad ni los nombres de los oficiales, ha estado secuestrando ilegalmente a manifestantes pacíficos en Portland, arrojándolos a automóviles particulares y llevándoselos para interrogarlos. Esto solo ha provocado protestas verbales del Partido Demócrata y su presunto candidato presidencial Joe Biden.

Animado por la respuesta endeble de los demócratas y los medios corporativos, Trump ha intensificado en los últimos dos días su campaña de violencia e intimidación. El miércoles, hizo una aparición conjunta con el fiscal general William Barr para anunciar el despliegue de “cientos” de policías federales y otros agentes en Chicago y Albuquerque, ambas ciudades dirigidas por alcaldes demócratas.

Estos oficiales, principalmente de agencias como el FBI; la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF); la Agencia de Control de Drogas (DEA) y el Servicio de Alguaciles de EE.UU. están siendo desplegados con el pretexto de combatir el crimen violento. No son del Departamento de Seguridad Nacional y están bajo la dirección de las fiscalías federales locales. Según la Administración de Trump, no se desplegarán en las calles contra los manifestantes.

Si bien los demócratas se opusieron formalmente a la toma efectiva de Trump del centro de Portland, presentando demandas para exigir la retirada de la policía federal, acordaron cooperar con la acumulación de policías federales en Chicago y Detroit. Grupos similares de la policía federal fueron enviados con anterioridad a Kansas City, Missouri.

En su comparecencia con Trump el miércoles, el fiscal general Barr dijo que los despliegues a Chicago, Albuquerque y otras ciudades serían “diferentes a las operaciones y equipos tácticos que usamos para defendernos contra los disturbios y la violencia de las turbas”, refiriéndose a Portland. Añadió: “Y vamos a seguir enfrentando la violencia de turbas”, criminalizando efectivamente las protestas amparadas por la Primera Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos.

Barr se hizo eco de la afirmación de Trump de que el aumento de la delincuencia en varias ciudades, donde las nocivas crisis sociales y la pobreza generalizada han empeorado dramáticamente por el impacto de la pandemia de COVID-19, es el resultado de las protestas que estallaron después del asesinato policial de George Floyd. “Este aumento es el resultado directo del ataque a las fuerzas policiales”, declaró Barr.

Las ocupaciones de las principales ciudades por parte de fuerzas controladas directamente por Trump siguen a su intentona golpista el 1 de junio. Ese día, apareció en la rosaleda de la Casa Blanca para anunciar su intención de invocar la Ley de Insurrecciones de 1807 y desplegar fuerzas militares para reprimir las protestas masivas que habían estallado en todo el país. Mientras hablaba, las tropas de la Guardia Nacional y otras fuerzas federales fueron utilizadas contra manifestantes pacíficos fuera de la Casa Blanca.

Los planes de Trump de un golpe de Estado fueron bloqueados en ese momento por la oposición de la cúpula militar y los generales retirados, que temían que tal movimiento no había sido preparado políticamente y provocaría una reacción popular incontrolable. Pero, como advirtió el World Socialist Web Site, el 8 de junio: “Los peligros son muy reales. Los conspiradores en la Casa Blanca no han dejado de complotar. Los militares están esperando el momento correcto y considerando sus opciones. La policía sigue armada hasta los dientes”.

Tarde en la noche del miércoles, la Casa Blanca publicó notas resumiendo algunos de sus planes para nuevas incursiones de la policía federal en las principales ciudades estadounidenses. Las notas explicaron que, durante las próximas tres semanas, un gran número de oficiales del FBI, AFT, DEA y otras agencias de la policía federal se desplegarán en Cleveland, Detroit y Milwaukee.

El despliegue de Detroit también incluirá al menos 100 oficiales de investigaciones del Departamento de Seguridad Nacional. El alcalde de Detroit, Mike Duggan, un demócrata, dejó en claro que apoyaba la llegada de policías federales, y dijo: “Si quieres hablar sobre fiscales de armas adicionales en la Fiscalía federal o de la ATF sacando armas ilegales de la calle, apoyaremos ese tipo de ayuda”.

(Publicado originalmente en inglés el 24 de julio de 2020.)

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