Gobierno de Trump califica a los educadores como “trabajadores de infraestructura crítica” para forzar apertura de escuelas

por Evan Blake
22 agosto 2020

En una gran escalada de la campaña para reabrir las escuelas en medio de la pandemia de COVID-19, la Administración de Trump publicó el martes nuevas directrices para calificar a los educadores como “trabajadores de infraestructura crítica”. Al hacerlo, Trump dejó en claro su voluntad de emplear toda la fuerza del Estado contra la oposición cada vez mayor a la insegura apertura escolar.

Las pautas, emitidas por la Agencia de Seguridad de Infraestructura y Ciberseguridad (CISA, siglas en inglés), una subdivisión del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), les permiten a los distritos evitar que los educadores que han estado en contacto con alguien que dio positivo en su prueba de COVID-19 tengan que ponerse en cuarentena para protegerse y evitar una mayor propagación comunitaria. En efecto, Trump ha convertido la estrategia de “inmunidad colectiva” de la clase dominante en un política oficial, esquivando deliberadamente los protocolos de salud pública más básicos para permitir que el virus se propague por toda la población e infecte a la mayor cantidad de personas posible.

Con una mascarilla y una careta para protegerse de un contagio del COVID-19, la maestra de prescolar, Judith Ramos, prepara su aula, 13 de agosto de 2020, en San Antonio (AP Photo/Eric Gay)

En una entrevista con Fox News el jueves, la secretaria de Prensa de la Casa Blanca, Kayleigh McEnany, declaró: “Miren, creemos que los maestros son trabajadores esenciales”, y agregó que “los empacadores de carne no dejaron de trabajar durante esta pandemia ... Tampoco nuestros maestros, porque los niños estadounidenses deben venir primero”.

La comparación con las empacadores de carne es acertada. En abril, Trump invocó la Ley de Producción de Defensa para obligar a los empacadores de carne, quienes se estaban resistiendo, a regresar a las plantas, donde los espacios cerrados y la mala circulación del aire propagan rápidamente el virus, lo que infectó a miles y mató al menos a 65 trabajadores. Las condiciones que enfrentan los maestros son las mismas, con aulas superpobladas y sistemas de ventilación anticuados, preparando el escenario para una rápida propagación del virus en todas las escuelas y comunidades.

La medida de Trump surge en respuesta a la intensa oposición de los educadores, padres y estudiantes a la reapertura catastrófica de escuelas, que ya ha infectado a más de 2.500 estudiantes y personal en cientos de escuelas en al menos 44 estados de todo el país. Ha habido más de 100 protestas en las últimas seis semanas, una protesta tomando la licencia por enfermedad en todo un distrito en Arizona esta semana y una continua avalancha de críticas en las redes sociales, y la mayoría de la población se opone firmemente a las clases en persona.

El miércoles, el 91 por ciento de los maestros de Detroit votaron a favor de autorizar una huelga de seguridad para evitar la reapertura de las escuelas, y en todo Estados Unidos existe un apoyo cada vez mayor a una huelga a nivel nacional. La sección de educadores más políticamente consciente ha formado el Comité de Seguridad de Base de los Educadores, que en una semana ha recibido un amplio apoyo y una respuesta entusiasta a su declaración fundacional, la cual llama a construir una red de comités de seguridad de base, independientes de los sindicatos, para preparar una huelga general y detener la apertura de escuelas.

Las pautas de la CISA siguen un conjunto de dictados similares emitidos por los funcionarios locales en Tennessee, Georgia y Carolina del Sur. Los aliados republicanos de Trump que han exigido la reanudación total de las clases presenciales, como el gobernador de Florida, Ron DeSantis, el gobernador de Georgia, Brian Kemp, la gobernadora de Iowa, Kim Reynolds, y otros, ahora se animarán a intensificar esta campaña, sabiendo que se les ha concedido una carta blanca para usar su aparato estatal represivo y obligar a los educadores a regresar a las escuelas.

Si bien los republicanos están llevando a cabo esta campaña de la manera más brutal, los demócratas están igualmente en deuda con Wall Street y están presionando a favor de una reapertura total de las escuelas, para obligar a los padres a volver a trabajar para generar ganancias.

La publicación de las directrices coincide con la Convención Nacional del Partido Demócrata (DNC), el cual aceleraría, bajo una Administración de Biden-Harris, el militarismo imperialista en todo el mundo y la guerra de clases en casa.

En una entrevista con el Wall Street Journal publicada el miércoles, el asesor de Biden, Ted Kaufman, dejó en claro que Biden impondría una profunda austeridad contra la clase trabajadora, incluida una mayor reducción del gasto en educación. “Cuando entremos, la despensa estará vacía. Cuando veas lo que Trump ha hecho con el déficit”, dijo, “estaremos limitados”.

Biden, junto con los demócratas de todos los niveles y sus partidarios en los sindicatos de maestros afirman que las escuelas pueden reabrirse “de manera segura” durante la pandemia, con un equipo de protección personal mínimo y programas de detección de contactos y pruebas no especificados.

En su discurso ante la convención demócrata, Jill Biden expresó el carácter bipartidista del impulso para reabrir las escuelas y dijo: “Tantas aulas están tranquilas en este momento, los patios de recreo están quietos. Pero si escuchas atentamente, puedes escuchar las chispas del cambio en el aire. En todo este país, educadores, padres, socorristas, estadounidenses de todos los ámbitos de la vida, están echando sus hombros hacia atrás, luchando unos por otros ... Con Joe como presidente, estas aulas resonarán con risas y posibilidades una vez más”.

El sitio web de la campaña de Biden-Harris afirma que la reapertura de las escuelas “debería ser una de las principales prioridades nacionales”, al tiempo que no proporciona directrices científicas sobre cómo se debe hacer, siguiendo efectivamente la misma política que Trump.

Los principales aliados del Partido Demócrata en la campaña para reabrir escuelas son los sindicatos de docentes y sus defensores en los Socialistas Demócratas de Estados Unidos (DSA) y otras organizaciones pseudoizquierdistas cuyos miembros han obtenido altos cargos en el aparato sindical de Chicago, Los Ángeles y otras ciudades.

La presidenta del sindicato American Federation of Teachers (AFT), Randi Weingarten, ocultó el peligro para los maestros al restarle importancia a las nuevas pautas de la CISA, y luego reiteró la mentira de que las escuelas pueden reabrirse de manera segura simplemente con más equipo de protección personal. “Si el presidente realmente nos viera como esenciales, actuaría así ... Los maestros son y siempre han sido trabajadores esenciales, pero no lo suficientemente esenciales, al parecer, para que la Administración de Trump comprometa los recursos necesarios para mantenerlos seguros en el aula”. De manera similar, minimizando la amenaza para los educadores, la presidenta saliente del sindicato National Education Association (NEA), Lily Eskelsen García, caracterizó las pautas como una “táctica retórica”.

Con el aumento diario de infecciones entre estudiantes y educadores, ambas titulares sindicales se oponen rotundamente a la movilización de los educadores en una lucha nacional, conscientes de que esto conduciría a una confrontación política directa no solo contra Trump y los republicanos, sino también contra los demócratas alineados con los sindicatos.

Con la aprobación del gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, quien está permitiendo que todas las escuelas vuelvan a abrir en todo el estado, el alcalde de la ciudad de Nueva York, Bill de Blasio, está presionando para reabrir las escuelas de la ciudad bajo el igualmente inseguro modelo “híbrido”. El objetivo es sentar un precedente en el distrito escolar más grande de EE. UU., para permitir que los políticos demócratas de todo el país reabran sus escuelas.

Cada día, hay una ira y un resentimiento crecientes entre los educadores de la ciudad, que amenazan con estallar fuera del control del sindicato United Federation of Teachers (UFT). En respuesta, el presidente de la UFT, Michael Mulgrew, planteó el miércoles la idea de una huelga de los 120.000 profesores y miembros del personal de la ciudad. La postura de Mulgrew está destinada a encubrir el hecho de que la UFT ya tiene sangre en sus manos tras mantener las escuelas abiertas a principios de marzo mientras se propaga el virus, matando finalmente al menos a 74 educadores.

Después de negociar en privado con los funcionarios de la ciudad durante semanas, Mulgrew de repente exigió que los estudiantes y maestros se realicen la prueba de COVID-19 dentro de los 10 días posteriores a la reapertura de las escuelas, y luego mensualmente. Estas medidas, incluso si se implementan, harían poco para detener la propagación de infecciones y muertes. El sindicato emitió una lista de verificación de tres páginas que está llena de lagunas, incluida la exigencia repetida de que las aulas estén “debidamente ventiladas” sin especificar en absoluto lo que esto significa.

Por su parte, la facción Movement of Rank-and-File Educators (MORE) de la UFT emitió una declaración “dando la bienvenida” al anuncio de Mulgrew y agregando: “Apreciamos que se haya hecho eco de muchas de las demandas que hemos estado articulando desde mayo y estamos orgullosos de que nuestra defensa ayudó a presionar a los líderes de la UFT a adoptar una postura más firme contra el plan inseguro y desigual del alcalde”.

Las diversas facciones “radicales” de los sindicatos que están vinculados a los Socialistas Demócratas de Estados Unidos (DSA) y otras organizaciones pseudoizquierdistas están vendiendo la mentira de que los sindicatos pueden ser empujados hacia la izquierda si solo se ejerce suficiente presión desde abajo. Pero la AFT y la NEA no son auténticas organizaciones de trabajadores sujetas a la presión de sus miembros. Son sindicatos corporativistas que han pasado décadas imponiendo medidas de austeridad y traicionando luchas, incluso durante la ola de huelgas de 2018-19, y están completamente integrados en el Estado.

Las escuelas pueden mantenerse cerradas y salvar vidas, pero solo mediante la intervención independiente de la clase trabajadora. Para luchar por esto, los educadores, padres y estudiantes deben tomar la lucha en sus propias manos creando comités de seguridad de base, independientes de los sindicatos, en cada escuela y comunidad. Estos comités deben apelar y unir a todos los sectores de la clase obrera (manufactura, logística, procesamiento de alimentos, atención médica, sector público y privado) para preparar una huelga general.

El Comité de Seguridad de Base de los Educadores servirá como un organismo coordinador nacional para este trabajo, y todos aquellos que busquen llevar a cabo una lucha genuina deben comunicarse con el comité hoy.

El comité está auspiciando un evento en línea mañana para presentar un programa de lucha genuino para los educadores, padres, estudiantes y toda la clase trabajadora. Regístrate hoy e invita a tus amigos y compañeros de trabajo que estén de acuerdo con la necesidad de una lucha independiente para frenar la reapertura de las escuelas. Únete al grupo de Facebook del comité y suscríbete hoy al Boletín de los Maestros del WSWS para seguir los acontecimientos.

(Publicado originalmente en inglés el 21 de agosto de 2020)