Mandos españoles retirados apelan al rey para que respalde un golpe militar

por Alejandro López y Alex Lantier
2 diciembre 2020

Más de 100 militares de alto rango retirados le han escrito al rey Felipe VI instándole, como líder de las Fuerzas Armadas españolas, a que actúe contra el gobierno electo del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y Podemos. Acusan al gobierno de traición y de amenazar la supervivencia de la nación española.

El rey, que según la constitución necesita el apoyo del presidente del gobierno para disolver el gobierno, no tiene vías legales para hacer caso a esas cartas. Esto se produce después de que el gobierno obtuviera el apoyo de los partidos nacionalistas catalanes y vascos en el parlamento para su presupuesto de austeridad, y las cartas de los militares denuncian el nacionalismo regional en España. Sin embargo, en medio de la pandemia de COVID-19, el mayor colapso económico global desde los '30, y una ira creciente entre la clase trabajadora por las políticas de "inmunidad colectiva", está claro que hay mucho más en juego que una disputa por las prioridades presupuestarias de este año.

El rey de España Felipe VI (Fuente: elnacional.cat)

Hay que advertirlo: el gobierno del PSOE y Podemos ha guardado un silencio ensordecedor sobre ello, pero lo que se está barajando es un golpe para instaurar una dictadura militar contra la clase trabajadora.

La primera carta, firmada por 73 generales y coroneles retirados de la XXIII promoción de graduados de la Academia Militar General, advierte de un serio peligro para la "cohesión nacional ... en sus aspectos político, económico y social". Le acha al "gobierno socialcomunista" la "descomposición de la unidad nacional". Acusa al gobierno de estar "apoyado por grupos filoetarras [de ETA, Euskadi Ta Askatasuna] —refiriéndose a EH Bildu, un partido vinculado a la antigua ala política del grupo nacionalista vasco ETA— y por "independentistas" catalanes. Termina afirmando su apoyo y lealtad al rey "en estos momentos difíciles para nuestra patria".

La redacción del texto refleja la retórica del partido fascista Vox en el parlamento. En la moción de censura fallida de octubre, el dirigente de Vox Santiago Abascal denunció a los "socialcomunistas" 23 veces en su discurso.

De manera significativa, la carta fue filtrada al principal diario socialdemócrata español, El País, que citó de él de manera selectiva en un breve artículo de 500 palabras. El diario se negó a publicar la carta entera, también después de que otros medios informaran de ella y muchos lectores de El País escribieran para emplazarlos a publicarla.

Esto ocurre días después de que otra parecida fuera firmada por 39 comandantes retirados del Ejército del Aire de la XIX promoción de la Academia General del Aire. Se envió una copia al presidente del Parlamento Europeo, David Sassoli, el 3 de noviembre, y otra al rey el 10 de noviembre. Ni Sassoli ni la Casa Real española informaron al público. Fue solo el 17 de noviembre, una semana después de que la Casa Real la recibiera, que el ultraderechista OkDiario informó de esta carta. Ni Sassoli ni la Casa Real indentificaron a los autores, excepto el antiguo general José Molina Zataraín, quien pidió ser nombrado.

Los firmantes escriben: "Estamos hondamente preocupados, Su Majestad, porque un gobierno que juró o prometió cumplir la Constitución sea capaz de intentar romper su juramento promoviendo cambios por otras vías que las contempladas en ella". Afirman que el gobierno está atacando a la monarquía española, la lengua española y la separación de poderes, lo que lleva al "aniquilamiento de nuestra democracia".

Los firmantes también declaran que están "profundamente decepcionados y ofendidos por las relaciones que existen entre el Ejecutivo" y los nacionalistas vascos, que son "los herederos de los terroristas".

Por todas esas razones, estos militares escriben: "Su Majestad, estos miembros de la XIX promoción de la Academia General del Aire, hoy jubilados y orgullosos de haber servido en múltiples destinos con nuestro Ejército del Aire, al cual también, y en cumplimiento del deber, muchos dieron la vida, quieren estar a su lado para que sienta nuestro sincero apoyo y nuestra profunda lealtad".

Hay que tomar estas cartas como una advertencia. La clase gobernante está aterrada por la rabia creciente, las protestas y las huelgas contra las políticas de "inmunidad colectiva" y los rescates por miles de millones de euros a las empresas y los bancos. Que ni el rey ni el Parlamento Europeo se desmarcaran públicamente ni hicieran públicas siquiera estas cartas da a entender que se está barajando en las más altas esferas de la clase gobernante europea romper con las formas democráticas de gobierno.

Los militares que firmaron estas cartas, que se criaron bajo la dictadura fascista del general Francisco Francisco, están apelando a las tradiciones fascistas del ejército español. La última vez que el ejército organizó un golpe contra lo que ellos llamaban un gobierno "socialcomunista" fue en 1936 contra el gobierno del Frente Popular. Dirigido por Franco, el ejército libró una guerra civil de tres años y llevó a cabo ejecuciones masivas después de la guerra para aplastar las luchas obreras revolucionarias. El régimen franquista solo colapsaría en 1978, en medio de un estallido de huelgas y protestas obreras.

El único político español de alto nivel que se pronunció sobre el tema fue el antiguo presidente del gobierno José Luis Rodríguez Zapatero, del PSOE, quien dijo que la carta de los oficiales del ejército "merece mi reproche". Zapatero ha señalado que quien "ha ejercido la función militar debe tener prudencia a la hora de pronunciarse". De manera significativa, Zapatero comparó la situación con la crisis del ejército durante su mandato, cuando altos mandos militares en activo, entre los que estaba el teniente general del ejército José Mena Aguado, denunciaron en 2006 la adopción del estatuto regional catalán.

"Eso dio lugar a actuaciones. Algunas se conocen y otras igual se conocerán con el tiempo. Sí que había una actitud que no era apropiada de algún mando militar en relación con el Estatut", dijo Zapatero. Añadió que el ministro de defensa José Bono —quien informó una década más tarde, en 2015, de que España había estado en una "situación pregolpista"— intervino "rápido" en ese momento.

Zapatero restó importancia a las cartas de los militares, sin embargo, atribuyéndolas a "discursos exagerados, infundados y que excitan las emociones" en el parlamento. Esto aparentemente se refiere a las denuncias de Vox del supuesto carácter "socialcomunista" del gobierno. Zapatero indicó que los generales no tienen por qué preocuparse, dado que las políticas del gobierno del PSOE y Podemos no tienen nada que ver con el comunismo: "Hay demasiados indicios falsos en el debate político: hay que evaluar las políticas por hechos reales, no por indicios falsos".

Esta explicación, que achaca la crisis puramente a la psicología de los cuerpos militares españoles, es una evasiva sin sentido. En medio de una radicalización creciente de la clase trabajadora y una ira creciente por el manejo oficial de la pandemia, la aristocracia financiera está rompiendo con las formas democráticas de gobierno. En Estados Unidos, Trump se ha negado a admitir su derrota en las elecciones y ha apelado a las redes fascistas que intentaron asesinar a sus adversarios políticos, como la gobernadora de Michigan, Gretchen Whitmer, mientras el presidente electo demócrata Joe Biden decía que se apoyaría en el ejército para desalojar a Trump.

En Francia, después de exigir una represión intensificada de las protestas de los "chalecos amarillos", el exjefe del estado mayor de las fuerzas armadas, el general Pierre de Villiers, dijo recientemente en la prensa neofascista, en medio de protestas de masas contra la brutalidad policial, que "el Estado de derecho" debería subordinarse a más "pensamiento estratégico".

En España, el estado mayor por supuesto que es bien consciente de que el gobierno del PSOE y Podemos no tiene nada que ver con la revolución de octubre de 1917 ni con una lucha internacional por el poder obrero y el socialismo. Durante dos años, el PSOE y Podemos han implementado la austeridad social, al tiempo que inundaban a las fuerzas armadas con miles de millones de euros y tecnología militar de punta. El gobierno del PSOE y Podemos actualmente está acogiendo al famoso conspirador golpista venezolano Leopoldo López.

Los generales están envalentonados en su complot golpista por la respuesta previsiblemente cobarde del gobierno del PSOE y Podemos. El ministerio de defensa dijo que no está planificando abrir ninguna investigación, "porque [la carta] iba dirigida al rey", según Diario16. El principal canal público de televisión en España, Televisión Española, intentó adormecer a su público, informando de que "Fuentes del Ministerio de Defensa han asegurado a Televisión Española que la carta no ha tenido ninguna repercusión dentro de las fuerzas armadas en activo".

Al ejército no le preocupa el gobierno, sin embargo, sino la resistencia explosiva que se está desarrollando en la clase trabajadora, a la izquierda del PSOE y Podemos. Durante la pandemia, el gobierno, en alianza con los sindicatos, ha obligado a millones de trabajadores a volver al trabajo y a los niños a volver a las escuelas, colaborando así en la difusión del virus que ha infectado a más de 1,5 millones de personas y ha dejado más de 65.000 muertos solo en España. Respondió a la oposición prohibiendo manifestaciones, sacando a la policía antidisturbios, amenazando con sacar al ejército, e intensificando la vigilancia de redes sociales y sitios web izquierdistas.

Esto pone de manifiesto la necesidad de movilizar a la clase trabajadora, independientemente de todas las facciones de la élite gobernante capitalista, contra la pandemia y la amenaza creciente de una dictadura policial y militar.

(Publicado originalmente en inglés el 30 de noviembre de 2020)

 

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